Se reunieron durante tres horas, de las 9.30 a las 12.30, los responsables de los dicasterios de la Curia romana para discutir, en presencia del Papa, sobre algunas de las propuestas del Consejo de cardenales (el “C9”) sobre la reforma de la Curia. Estaban presentes todos los que tenían derecho, informó el padre Federico Lombardi, menos el arzobispo Claudio Maria Celli (comunicaciòn) y el cardenal Zenon Grocholewski (de la Educación católica), uno porque está de viaje y el otro por otros motivos.
Papa Francisco inauguró la sesión de trabajo con un breve discurso, en el que recordó el trabajo que se ha hecho durante el último año, sobre todo en el ámbito de las estructuras económico-administrativas, y el que todavía está pendiente. Después tomó la palabra el obispo de Albano, Marcello Semeraro, Secretario del Consejo de los nueve cardenales que se ocupan de la reforma de la Curia y que ayudan al Papa en el gobierno de la Iglesia universal. Semeraro resumió las propuestas ya enviadas a los responsables de los dicasterios y en las que se hipotiza el nacimiento de dos nuevas congregaciones (una para los laicos y un polo dedicado a la caridad), en las que podrían incorporarse, por una parte, los actuales Pontificios Consejos para los Laicos y para la Familia, y la Academia para la Vida, y, por otra, los Pontificios Consejos Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral para la Salud, Pastoral para los Migrantes y Cáritas.
No se examinaron otras hipótesis de fusiones o unificaciones que involucran otros dicasterios. Todas las intervenciones fueron para comentar las propuestas y el trabajo hasta ahora realizado por el “C9”. El clima fue descrito por algunos de los presentes como «sereno» y el trabajo como «fructuoso». Se comprendió el esfuerzo para racionalizar y hacer más sencillas las estructuras, así como el hecho de que los nuevos organismos no podrán ser representados por la suma matemática de los viejos (de lo contrario no se darían ni la simplificación ni la agilización de los mismos). Algunos de los presentes también manifestaron la preocupación de que las fusiones no parezcan indicar la disminución de la atención por ciertos temas o sectores por parte de la Santa Sede: por ejemplo, no hay duda de que el tema de los migrantes es crucial en estos años. También se habló sobre los nombres que tendrían estos nuevos entes, para que se subrayen sus aspectos más importantes: por ejemplo, la referencia a la «caridad», se dijo, debería ser más importante que la de la «justicia» y de la «paz»; de la misma manera, las referencias a la «familia» y al «matrimonio» no deberían diluirse en el término genérico de «laicos».
Las observaciones que surgieron hoy en la discusión serán resumidas y entregadas a los cardenales del “C9”, para que las tengan en cuenta durante la próxima reunión de trabajo, prevista para los días 9, 10 y 11 de diciembre.
por Andrés Tornielli