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El Testigo Fiel
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Documentación: Ireneo, Obispo y doctor de la Iglesia
Memoria de san Ireneo, obispo y doctor de la Iglesia, que, como atestigua san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía.

La oblación pura de la Iglesia

fuente: Tratado contra las herejías (Lib. 4, 18, 1-2. 4. 5: SC 100, 596-598. 606. 610-612)
Se utiliza en: Sábado, II semana del Tiempo Ordinario (lecc. único)
Sábado, I semana de Cuaresma (impar)

El sacrificio puro y acepto a Dios es la oblación de la Iglesia, que el Señor mandó que se ofreciera en todo el mundo, no porque Dios necesite nuestro sacrificio, sino porque el que ofrece es glorificado él mismo en lo que ofrece, con tal de que sea aceptada su ofrenda. La ofrenda que hacemos al rey es una muestra de honor y de afecto; y el Señor nos recordó que debemos ofrecer nuestras ofrendas con toda sinceridad e inocencia, cuando dijo: Si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Hay que ofrecer a Dios las primicias de su creación, como dice Moisés: No te presentarás al Señor, tu Dios, con las manos vacías; de este modo, el hombre, hallado grato en aquellas mismas cosas que a él le son gratas, es honrado por parte de Dios.

Y no hemos de pensar que haya sido abolida toda clase de oblación, pues las oblaciones continúan en vigor ahora como antes: el antiguo pueblo de Dios ofrecía sacrificios, y la Iglesia los ofrece también. Lo que ha cambiado es la forma de la oblación, puesto que los que ofrecen no son ya siervos, sino hombres libres. El Señor es uno y el mismo, pero es distinto el carácter de la oblación, según sea ofrecida por siervos o por hombres libres; así la oblación demuestra el grado de libertad. Por lo que se refiere a Dios, nada hay sin sentido, nada que no tenga su significado y su razón de ser. Y, por esto, los antiguos hombres debían consagrarle los diezmos de sus bienes; pero nosotros, que ya hemos alcanzado la libertad, ponemos al servicio del Señor la totalidad de nuestros bienes, dándolos con libertad y alegría, aun los de más valor, pues lo que esperamos vale más que todos ellos; echamos en el cepillo de Dios todo nuestro sustento, imitando así el desprendimiento de aquella viuda pobre del Evangelio.

Es necesario, por tanto, que presentemos nuestra ofrenda a Dios y que le seamos gratos en todo, ofreciéndole, con mente sincera, con fe sin mezcla de engaño, con firme esperanza, con amor ferviente, las primicias de su creación. Esta oblación pura sólo la Iglesia puede ofrecerla a su Hacedor, ofreciéndole con acción de gracias del fruto de su creación.

Le ofrecemos, en efecto, lo que es suyo, significando, con nuestra ofrenda, nuestra unión y mutua comunión, y proclamando nuestra fe en la resurrección de la carne y del espíritu. Pues, del mismo modo que el pan, fruto de la tierra, cuando recibe la invocación divina, deja de ser pan común y corriente y se convierte en eucaristía, compuesta de dos realidades, terrena y celestial, así también nuestros cuerpos, cuando reciben la eucaristía, dejan ya de ser corruptibles, pues tienen la esperanza de la resurrección.

Otras lecturas del mismo autor

El testamento de Dios - [Contra las herejías (Lib. 4,16, 1-5: SC 100, 564-572)]
La predicación de la verdad - [Contra las herejías (Libro 1,10,1-3: PG 7,550-554)]
La gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios - [Contra las herejías (libro 4,20,5-7: SC 100,640-642.644-648)]
La economía de la encarnación redentora - [Contra los herejes 3,20,2-3]
Por medio de figuras aprende Israel a venerar al Señor - [Contra los herejes 4,14,2-3; 15,1]
La amistad de Dios - [Contra los herejes IV,13,4 - 14,1]
El Padre es conocido por la manifestación del Hijo - [Tratado contra las herejías (Lib 4, 6, 3.5.6.7: SC 100, 442.446.448-454)]
Cristo, primicias de nuestra resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 3, 19, 1. 3-20, 1: SC 34, 332. 336-338)]
Quiero misericordia y no sacrificios - [Tratado Contra las herejías (lib. 4,17, 4-6: SC 100, 590-594)]
La economía del madero nos ha manifestado al Verbo, que estaba oculto a nuestros ojos - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 17, 3-4: SC 153, 230-234)]
La eucaristía, arras de la resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 2, 2-3: SC 153, 30-38)]
Eva y María - [Tratado contra las herejías (Lib. 5,19, 1; 20, 2; 21, 1: SC 153, 248-250. 260-264)]
El envío del Espíritu Santo - [Tratado contra las herejías (Libro 3, 17, 1-3: SC 34, 302-306)]
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