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El Testigo Fiel
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Documentación: Ireneo, Obispo y doctor de la Iglesia
Memoria de san Ireneo, obispo y doctor de la Iglesia, que, como atestigua san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía.

El envío del Espíritu Santo

fuente: Tratado contra las herejías (Libro 3, 17, 1-3: SC 34, 302-306)
Se utiliza en: Domingo de Pentecostés (lecc. único)

El Señor dijo a los discípulos: Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Con este mandato les daba el poder de regenerar a los hombres en Dios.

Dios había prometido por boca de sus profetas que en los últimos días derramaría su Espíritu sobre sus siervos y siervas, y que éstos profetizarían; por esto descendió el Espíritu Santo sobre el Hijo de Dios, que se había hecho Hijo del hombre, para así, permaneciendo en él, habitar en el género humano, reposar sobre los hombres y residir en la obra plasmada por las manos de Dios, realizando así en el hombre la voluntad del Padre y renovándolo de la antigua condición a la nueva, creada en Cristo.

Y Lucas nos narra cómo este Espíritu, después de la ascensión del Señor, descendió sobre los discípulos el día de Pentecostés, con el poder de dar a todos los hombres entrada en la vida y para dar su plenitud a la nueva alianza; por esto, todos a una, los discípulos alababan a Dios en todas las lenguas, al reducir el Espíritu a la unidad los pueblos distantes y ofrecer al Padre las primicias de todas las naciones.

Por esto el Señor prometió que nos enviaría aquel Defensor que nos haría capaces de Dios. Pues, del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo. Y, así como la tierra árida no da fruto, si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de la vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto.

Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu.

El Espíritu de Dios descendió sobre el Señor, Espíritu de prudencia y sabiduría, Espíritu de consejo y de valentía, Espíritu de ciencia y temor del Señor, y el Señor, a su vez, lo dio a la Iglesia, enviando al Defensor sobre toda la tierra desde el cielo, que fue de donde dijo el Señor que había sido arrojado Satanás como un rayo; por esto necesitamos de este rocío divino, para que demos fruto y no seamos lanzados al fuego; y, ya que tenemos quien nos acusa, tengamos también un Defensor, pues que el Señor encomienda al Espíritu Santo el cuidado del hombre, posesión suya, que había caído en manos de ladrones, del cual se compadeció y vendó sus heridas, entregando después los dos denarios regios para que nosotros, recibiendo por el Espíritu la imagen y la inscripción del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que se nos ha confiado, retornándolo al Señor con intereses.

Otras lecturas del mismo autor

El testamento de Dios - [Contra las herejías (Lib. 4,16, 1-5: SC 100, 564-572)]
La predicación de la verdad - [Contra las herejías (Libro 1,10,1-3: PG 7,550-554)]
La gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios - [Contra las herejías (libro 4,20,5-7: SC 100,640-642.644-648)]
La economía de la encarnación redentora - [Contra los herejes 3,20,2-3]
Por medio de figuras aprende Israel a venerar al Señor - [Contra los herejes 4,14,2-3; 15,1]
La amistad de Dios - [Contra los herejes IV,13,4 - 14,1]
El Padre es conocido por la manifestación del Hijo - [Tratado contra las herejías (Lib 4, 6, 3.5.6.7: SC 100, 442.446.448-454)]
Cristo, primicias de nuestra resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 3, 19, 1. 3-20, 1: SC 34, 332. 336-338)]
La oblación pura de la Iglesia - [Tratado contra las herejías (Lib. 4, 18, 1-2. 4. 5: SC 100, 596-598. 606. 610-612)]
Quiero misericordia y no sacrificios - [Tratado Contra las herejías (lib. 4,17, 4-6: SC 100, 590-594)]
La economía del madero nos ha manifestado al Verbo, que estaba oculto a nuestros ojos - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 17, 3-4: SC 153, 230-234)]
La eucaristía, arras de la resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 2, 2-3: SC 153, 30-38)]
Eva y María - [Tratado contra las herejías (Lib. 5,19, 1; 20, 2; 21, 1: SC 153, 248-250. 260-264)]
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