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El Testigo Fiel
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Documentación: Orígenes, presbítero

Cristo es nuestro sumo sacerdote, nuestra propiciación

fuente: Homilías sobre el Levítico (Homilía 9, 5. 10: PG 12, 515. 523)
Se utiliza en: Lunes, IV semana de Cuaresma (lecc. único)

Una vez al año el sumo sacerdote, alejándose del pueblo, entra en el lugar donde se halla el propiciatorio, los querubines, el arca del testamento, y el altar del incienso, en aquel lugar donde nadie puede penetrar, sino sólo el sumo sacerdote.

Si pensamos ahora en nuestro verdadero sumo sacerdote, el Señor Jesucristo, y consideramos cómo, mientras vivió en carne mortal, estuvo durante todo el año con el pueblo, aquel año del que él mismo dice: Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar el año de gracia del Señor, fácilmente advertiremos que, en este año, penetró una sola vez, el día de la propiciación, en el santuario: es decir, en los cielos, después de haber realizado su misión, y que subió hasta el trono del Padre, para ser la propiciación del género humano y para interceder por cuantos creen en él.

Aludiendo a esta propiciación con la que vuelve a reconciliar a los hombres con el Padre, dice el apóstol Juan: Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados

Y, de manera semejante, Pablo vuelve a pensar en esta propiciación cuando dice de Cristo: A quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. De modo que el día de propiciación permanece entre nosotros hasta que el mundo llegue a su fin.

Dice el precepto divino: Pondrá incienso sobre las brasas, ante el Señor; el humo del incienso ocultará la cubierta que hay sobre el documento de la alianza; y así no morirá. Después tomará sangre del novillo y salpicará con el dedo la cubierta, hacia oriente.

Así se nos explica cómo se llevaba a cabo entre los antiguos el rito de propiciación a Dios en favor de los hombres; pero tú, que has alcanzado a Cristo, el verdadero sumo sacerdote, que con su sangre hizo que Dios te fuera propicio, y te reconcilió con el Padre, no te detengas en la sangre física; piensa más bien en la sangre del Verbo, y óyele a él mismo decirte: Ésta es mi sangre, derramada por vosotros para el perdón de los pecados.

No pases por alto el detalle de que esparció la sangre hacia oriente. Porque la propiciación viene de oriente. De allí proviene el hombre, cuyo nombre es Oriente, que fue hecho mediador entre Dios y los hombres. Esto te está invitando a mirar siempre hacia oriente, de donde brota para ti el sol de justicia, de donde nace siempre para ti la luz del día: para que no andes nunca en tinieblas, ni en ellas aquel día supremo te sorprenda: no sea que la noche y el espesor de la ignorancia te abrumen, sino que, por el contrario, te muevas siempre en el resplandor del conocimiento, tengas siempre en tu poder el día de la fe, no pierdas nunca la lumbre de la caridad y de la paz.

Otras lecturas del mismo autor

Esta fe que profesan los romanos es la misma que se anuncia y crece en todo el mundo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 1, 7-9: PG 14, 852-855)]
Dios no es parcial con nadie - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 2, 7: PG 14, 887-889)]
También vosotros habéis resucitado juntamente con él - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 985-986)]
Qué significa resucitar con Cristo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 5, 8: PG 14, 1041-1042)]
En la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, cada uno ejercemos distintas funciones - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 9, 2: PG 14, 1211-1212)]
Todos los miembros de la Iglesia ofrecen la hostia viva - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 91: PG 14, 1204-1205. 1206-1207)]
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Cristo hablaba del templo de su cuerpo - [Comentario sobre el evangelio de san Juan, tomo 10,20]
¡Ánimo, soy yo! - [Comentario sobre el evangelio de san Mateo (Lib 11, 6: PG 13, 919-923)]
Cristo, al tiempo de su pasión, no rehusó morir por los impíos y los injustos - [Comentario sobre la carta a los Romanos (4, 10. 11: PG 14, 997-999)]
Sin derramamiento de sangre no hay perdón - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 3, 8: PG 14, 950-951)]
Si alguien ha sido reconciliado por la sangre de Cristo, que no se relacione más con lo que es enemigo de Dios - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 986-988)]
Los que son compañeros de Cristo en el sufrir también lo son en el buen ánimo - [De la exhortación al martirio (Núms. 41-42: PG 11,618-619)]
Somos edificados a manera de piedras vivas, como casa y altar de Dios - [De las homilías sobre el libro de Josué (homilía 9,1-2: SC 71,244-246)]
El sacrificio de Abrahán - [Homilía sobre el Génesis (Hom. 8, 6.8.9: PG 12, 206-209)]
Angosto y estrecho es el callejón que lleva a la vida - [Homilías (Homilía 5 sobre el libro del Éxodo, 3-4: Ed. Maurist. t. 2, 145-146)]
Producid el fruto que la conversión pide - [Homilías sobre el Evangelio de san Lucas (Hom. 22, 7-10: SC 87. 306-308)]
El paso del Jordán - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 4, 11: PG 12, 842-843)]
La conquista de Jericó - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 6, 4: PG 12, 855-856)]
Por la penitencia, nos purificamos de la impureza de nuestra lepra - [Homilías sobre el libro de los Números (Homilía 7, 1-2, Ed. GCS t. 8, 37 40: SC 29, 133-136)]
Hambre de oír la palabra del Señor - [Homilías sobre el libro del Génesis (16, 4: PG 12, 249-250)]
Cristo lava a su Iglesia con el baño del segundo nacimiento - [Homilías sobre el libro del Génesis (17, 8.9: PG 12,260-261)]
Purificados por su palabra, Dios hace resplandecer en nosotros la imagen del hombre celestial - [Homilías sobre el libro del Génesis (Hom. 4: PG 12, 234-235)]
El perdón de los pecados - [Homilías sobre el libro del Levítico (Homilía 2, 4: PG 12, 417-419)]
La muerte de Cristo se ha convertido en espiga de trigo - [Homilías sobre el libro del profeta Jeremías (Homilía 10, 1-3: PG 13, 358-362)]
Esto es lo que hay que pedir en la oración - [Opúsculo sobre la oración (1-2: PG 11,415-418)]
Nuestro ángel custodio reza con nosotros - [Opúsculo sobre la oración (10-11 PG 11, 446­)]
Ser constantes en orar - [Opúsculo sobre la oración (12-13: PG 11, 451-455)]
Vosotros que aspiráis a ser espirituales, pedid bienes celestiales en la oración - [Opúsculo sobre la oración (13-14: PG 11, 455-459)]
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Sobre la oración asidua - [Opúsculo sobre la oración (7-8: PG 11, 439-442)]
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Venga a nosotros tu reino - [Opúsculo sobre la oración (Cap. 25: PG 11, 495-499)]
Sobre el misterio de la encarnación del Verbo - [Tratado Sobre los principios (Lib 2, 6, 2: PG 11, 210-211)]
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