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El Testigo Fiel
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Documentación: Orígenes, presbítero

Ser constantes en orar

fuente: Opúsculo sobre la oración (12-13: PG 11, 451-455)
Se utiliza en: Lunes, XXVII semana del Tiempo Ordinario (par)

Al margen de estas cosas que están pletóricas de virtud, pienso que las mismas palabras pronunciadas por los santos en la oración, máxime cuando al orar rezan llevados del Espíritu, pero rezan también con la inteligencia, contienen una virtud divina, la cual, a una con la luz que brota del pensamiento del orante y que su voz emite, está llamada a extinguir el virus espiritual que las potencias adversas inoculan en las almas de quienes descuidan la oración y no observan lo que nos recomienda san Pablo de acuerdo con las enseñanzas de Cristo: Sed constantes en orar.

Pues la ciencia, la razón o la fe lanza desde el alma del santo en oración una especie de dardo destinado a destruir y a herir mortalmente a los espíritus enemigos de Dios, que intentan enredarnos en los lazos del pecado. Además, como quiera que los actos de virtud y el cumplimiento de los preceptos son el complemento natural de la oración, es constante en orar el que a la oración une las buenas obras y las buenas obras a la oración. El precepto: Sed constantes en orar únicamente podemos considerarlo posible si afirmamos que toda la vida del hombre santo es algo así como una sublime y continua oración, de la que la comúnmente llamada oración constituye una parte. Esta oración debe hacerse no menos de tres veces al día, como queda patente en el caso de Daniel, quien, bajo la amenaza de un gravísimo peligro, oraba tres veces al día.

La última oración viene indicada con estas palabras: El alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. Y sin este tipo de oración no pasaremos bien ni siquiera las horas nocturnas, pues dice el profeta David: A medianoche me levanto para darte gracias por tus justos mandamientos; y en los Hechos de los apóstoles se nos cuenta que, en Filipos, a medianoche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios, de forma que los demás presos los oían.

Ahora bien, si Jesús ora y no ora en vano, sino que mediante la oración obtiene lo que sin ella quizá no hubiera llegado a conseguir, ¿quién de nosotros minusvalorará la oración? Dice efectivamente Marcos: Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Y las palabras: Yo sé que tú me escuchas siempre, pronunciadas por el Señor y recogidas por el evangelista, demuestran que quien ora siempre, es siempre escuchado.

Y si en este preciso momento cada uno de nosotros, recordando agradecido los beneficios recibidos, se propusiera alabar a Dios por ellos, ¿cuántas cosas no nos podría contar? Con frecuencia, y por uno cualquiera de sus santos, el Señor rompió los colmillos de los leones, que se derritieron como agua que se escurre. Con frecuencia hemos oído también que los transgresores de los divinos mandamientos, vencidos en un primer momento y tragados por la muerte, fueron salvados de una desgracia tan grande mediante la penitencia, dado que, aun cuando estaban encerrados en el vientre de la muerte, nunca desesperaron de la salvación.

Después de la enumeración de aquellos a quienes la oración ha sido de provecho, he creído necesario decir estas cosas con el propósito de apartar, a cuantos aspiran a una vida espiritual en Cristo, de pedir en la oración cosas insignificantes y terrenas, y para exhortar a los lectores de este opúsculo que se orienten hacia las gracias místicas, de las que lo hasta el presente expuesto son simples figuras.

Otras lecturas del mismo autor

Esta fe que profesan los romanos es la misma que se anuncia y crece en todo el mundo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 1, 7-9: PG 14, 852-855)]
Dios no es parcial con nadie - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 2, 7: PG 14, 887-889)]
También vosotros habéis resucitado juntamente con él - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 985-986)]
Qué significa resucitar con Cristo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 5, 8: PG 14, 1041-1042)]
En la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, cada uno ejercemos distintas funciones - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 9, 2: PG 14, 1211-1212)]
Todos los miembros de la Iglesia ofrecen la hostia viva - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 91: PG 14, 1204-1205. 1206-1207)]
Abrahán creyó en lo que había de venir, nosotros creemos en lo que ya ha venido - [Comentario a la carta a los Romanos de (Lib. 7: PG 14, 981-985)]
Cristo hablaba del templo de su cuerpo - [Comentario sobre el evangelio de san Juan, tomo 10,20]
¡Ánimo, soy yo! - [Comentario sobre el evangelio de san Mateo (Lib 11, 6: PG 13, 919-923)]
Cristo, al tiempo de su pasión, no rehusó morir por los impíos y los injustos - [Comentario sobre la carta a los Romanos (4, 10. 11: PG 14, 997-999)]
Sin derramamiento de sangre no hay perdón - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 3, 8: PG 14, 950-951)]
Si alguien ha sido reconciliado por la sangre de Cristo, que no se relacione más con lo que es enemigo de Dios - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 986-988)]
Los que son compañeros de Cristo en el sufrir también lo son en el buen ánimo - [De la exhortación al martirio (Núms. 41-42: PG 11,618-619)]
Somos edificados a manera de piedras vivas, como casa y altar de Dios - [De las homilías sobre el libro de Josué (homilía 9,1-2: SC 71,244-246)]
El sacrificio de Abrahán - [Homilía sobre el Génesis (Hom. 8, 6.8.9: PG 12, 206-209)]
Angosto y estrecho es el callejón que lleva a la vida - [Homilías (Homilía 5 sobre el libro del Éxodo, 3-4: Ed. Maurist. t. 2, 145-146)]
Producid el fruto que la conversión pide - [Homilías sobre el Evangelio de san Lucas (Hom. 22, 7-10: SC 87. 306-308)]
Cristo es nuestro sumo sacerdote, nuestra propiciación - [Homilías sobre el Levítico (Homilía 9, 5. 10: PG 12, 515. 523)]
El paso del Jordán - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 4, 11: PG 12, 842-843)]
La conquista de Jericó - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 6, 4: PG 12, 855-856)]
Por la penitencia, nos purificamos de la impureza de nuestra lepra - [Homilías sobre el libro de los Números (Homilía 7, 1-2, Ed. GCS t. 8, 37 40: SC 29, 133-136)]
Hambre de oír la palabra del Señor - [Homilías sobre el libro del Génesis (16, 4: PG 12, 249-250)]
Cristo lava a su Iglesia con el baño del segundo nacimiento - [Homilías sobre el libro del Génesis (17, 8.9: PG 12,260-261)]
Purificados por su palabra, Dios hace resplandecer en nosotros la imagen del hombre celestial - [Homilías sobre el libro del Génesis (Hom. 4: PG 12, 234-235)]
El perdón de los pecados - [Homilías sobre el libro del Levítico (Homilía 2, 4: PG 12, 417-419)]
La muerte de Cristo se ha convertido en espiga de trigo - [Homilías sobre el libro del profeta Jeremías (Homilía 10, 1-3: PG 13, 358-362)]
Esto es lo que hay que pedir en la oración - [Opúsculo sobre la oración (1-2: PG 11,415-418)]
Nuestro ángel custodio reza con nosotros - [Opúsculo sobre la oración (10-11 PG 11, 446­)]
Vosotros que aspiráis a ser espirituales, pedid bienes celestiales en la oración - [Opúsculo sobre la oración (13-14: PG 11, 455-459)]
Dios lo sabe todo antes de que suceda - [Opúsculo sobre la oración (2.5: PG 11, 422-423. 430-434)]
Todos tenemos potestad para perdonar los pecados cometidos contra nosotros - [Opúsculo sobre la oración (28-33: PG 11, 526. 527.558-562)]
Da a cada uno lo que le es debido - [Opúsculo sobre la oración (28: PG 11, 522-523)]
Cómo hemos de orar - [Opúsculo sobre la oración (2: PG 11, 418-422)]
Dios preordena todas las cosas - [Opúsculo sobre la oración (6: PG 11, 438)]
Sobre la oración asidua - [Opúsculo sobre la oración (7-8: PG 11, 439-442)]
Sobre la oración pura - [Opúsculo sobre la oración (9-10: PG 11, 442-446)]
Venga a nosotros tu reino - [Opúsculo sobre la oración (Cap. 25: PG 11, 495-499)]
Sobre el misterio de la encarnación del Verbo - [Tratado Sobre los principios (Lib 2, 6, 2: PG 11, 210-211)]
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