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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Gregorio de Nisa, obispo y confesor
En la ciudad de Nisa, en la región de Capadocia, san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio Magno, admirable por su vida y doctrina, que por haber confesado la recta fe fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente.

Tú que has sido crucificado juntamente con Cristo, ofrécete a Dios como sacerdote sin tacha

fuente: De las cartas sobre la virginidad (Cap 24: PG 46, 414-416)
Se utiliza en: Miércoles, XII semana del Tiempo Ordinario (par)

Puestos los ojos en aquel que es perfecto, con ánimo valeroso y confiado emprende esta magnífica navegación sobre la nave de la templanza, pilotada por Cristo e impulsada por el soplo del Espíritu Santo.

Si es ya cosa grave cometer un solo pecado, y si precisamente por ello juzgas más seguro no arriesgarte a una meta tan sublime, ¿cuánto más grave no será hacer del pecado la ocupación de la propia existencia, y vivir absolutamente alejado del ideal de una vida pura? ¿Cómo es posible que quien vive inmerso en la vida terrena y está satisfecho con su pecado, escuche la voz de Cristo crucificado, muerto al pecado, que le invita a seguirle llevando a cuestas la cruz cual trofeo arrancado al enemigo, si no se ha dignado morir al mundo ni mortificar su carne? ¿Cómo puedes obedecer a Pablo, que te exhorta con estas palabras: Presenta tu cuerpo como hostia viva, santa, agradable a Dios, tú que tienes al mundo por modelo, tú que, ni transformado por un cambio de mentalidad ni decidido a caminar por esta nueva vida, te empeñas en seguir los postulados del hombre viejo?

¿Cómo puedes ejercer el sacerdocio de Dios tú que has sido ungido precisamente para ofrecer dones a Dios? Porque el don que debes ofrecer no ha de ser un don totalmente ajeno a ti, tomado, como sustitución, de entre los bienes de que estás rodeado, sino que ha de ser un don realmente tuyo, es decir, tu hombre interior, que ha de ser cual cordero inocente y sin defecto, sin mancha alguna ni imperfección. ¿Cómo podrás ofrecer a Dios estas mismas cosas, tú que no observas la ley que prohíbe que el impuro ejerza las funciones sagradas? Y si deseas que Dios se te manifieste, ¿por qué no escuchas a Moisés que ordenó al pueblo abstenerse de las relaciones conyugales si quería contemplar el rostro de Dios?

Si estas cosas se te antojan baladíes: estar crucificado junto con Cristo, presentarte a ti mismo como hostia para Dios, convertirte en sacerdote del Altísimo y ser considerado digno de aquel grandioso resplandor de Dios, ¿qué cosas más sublimes podremos recomendarte si incluso las realidades que de ellas se seguirían van a parecerte deleznables? Del estar crucificado junto con Cristo se sigue la participación en su vida, en su gloria y en su reino; y del hecho de presentarse a Dios como oblación se consigue la conmutación de la naturaleza y dignidad humana por la angélica.

Ahora bien, el que es recibido por aquel que es el verdadero sacrificio y se une al sumo príncipe de los sacerdotes, queda por eso mismo constituido sacerdote para siempre y la muerte no le impide permanecer indefinidamente. Por su parte, el fruto de aquel que se considera digno de ver a Dios, no puede ser otro que éste: que se le considere digno de ver a Dios. Ésta es la meta suprema de la esperanza, ésta es la plenitud de todo deseo, éste es el fin y la síntesis de toda gracia y promesa divina y de aquellos bienes inefables, que ni la inteligencia ni los sentidos son capaces de percibir.

Esto es lo que ardientemente deseó Moisés, esto es lo que anhelaron muchos profetas, esto es lo que ansiaron ver los reyes: pero únicamente son considerados dignos los limpios de corazón, que por eso mismo se les considera y son dichosos, porque ellos verán a Dios. Deseamos que tú te conviertas en uno de éstos, que, crucificado junto con Cristo, te ofrezcas a Dios como sacerdote sin tacha; que, convertido en sacrificio puro de castidad mediante una total y pura integridad, te prepares, con su ayuda, a la venida del Señor, para que también tú puedas contemplar, con corazón limpio, a Dios, según la promesa del mismo Dios y Salvador nuestro Jesucristo, con quien sea dada la gloria al Dios todopoderoso, juntamente con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Otras lecturas del mismo autor

Oración al buen pastor - [Comentario al Cantar de los cantares (Cap 2: PG 44, 802)]
Dios se ha manifestado en la carne - [Comentario al Cantar de los cantares (Hom. 5: PG 44, 859-862.863.874.875)]
Exultemos y alegrémonos en ti - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 1: PG 44, 765-766. 783. 786)]
El niño Jesús que nos ha nacido, es la verdadera luz, la verdadera vida y la justicia verdadera - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 3: PG 44, 827-830)]
El rey pacífico gobierna a su pueblo con justicia - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 7: PG 44, 907-910)]
Venid a curaros los que os sentís enfermos - [Comienza el discurso sobre el bautismo (PG 415-418.419)]
Tiene su tiempo el nacer y su tiempo el morir - [De las homilías sobre el libro del Eclesiastés (Homilía 6 : PG 44, 702-703)]
Abre tu alma a una educación esmerada - [Discurso sobre el bautismo (PG 46, 420-422.426)]
Amad los trofeos y las coronas que Dios tiene preparados para sus atletas - [Discurso sobre el bautismo (PG 46, 427-430)]
Les he dado la gloria que Tú me diste - [Homilía sobre el Cantar de los Cantares 15]
No desprecies a los pobres como si fuesen de ningún valor - [Homilías (hom. 1 sobre el amor a los pobres : PG 46, 459-462)]
Sé benigno con los hermanos desgraciados - [Homilías (Homilía 1 sobre el amor a los pobres: PG 46, 458-459)]
Dios es como una roca inaccesible - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas : PG 44, 1263-1266)]
La esperanza de ver a Dios - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas : PG 44, 1266-1267)]
Dios puede ser hallado en el corazón del hombre - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas: PG 44, 1270-1271)]
El misterio de la Iglesia - [Homilías sobre el Cantar de los Cantares (Hom. 8 : PG 44, 947-950)]
El sabio tiene sus ojos puestos en la cabeza - [Homilías sobre el libro del Eclesiastés (Homilía 5: PG 44, 683-686)]
Combate bien el combate de la fe - [Libro sobre la conducta cristiana]
Cristo, primogénito de entre los muertos - [Libros contra Eunomio (Lib 4: PG 45, 634. 635638)]
Éste es el grupo que busca al Señor - [Sermones (Sermón sobre la ascensión de Cristo : PG 46, 690-691)]
Primogénito de la nueva creación - [Sermones sobre la resurrección de Cristo (Sermón 1: PG 46, 603-606. 626-627)]
Manifestemos a Cristo en toda nuestra vida - [Tratado sobre el perfecto modelo de cristiano]
El cristiano es otro Cristo - [Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 254255)]
Tenemos a Cristo que es nuestra paz y nuestra luz - [Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 259-262)]
La voluntad de Cristo, norma de nuestra vida - [Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 262-263)]
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