Ya nuestros apóstoles conocieron, por nuestro Señor Jesucristo, que surgirían conflictos a propósito del nombre de obispo; por cuya causa, y previendo perfectamente el futuro, nombraron los mencionados obispos y, poco más tarde, establecieron el orden sucesorio, de modo que asumieran su ministerio otros varones probados Por consiguiente, quienes fueron nombrados por ellos y posteriormente por otros varones eximios, con el consentimiento de toda la Iglesia, que irreprochablemente sirvieron a la grey de Cristo con humildad, pacífica y desinteresadamente, y que por mucho tiempo se han granjeado el aprecio de todos: a éstos juzgamos injusto removerlos de su cargo. Cometeríamos, pues, un pecado no leve si deponemos de su puesto a los obispos que han desempeñado su cometido santa e intachablemente. Dichosos los presbíteros que nos han precedido y que obtuvieron una muerte cumplida y fructuosa: no tendrán que temer que nadie les remueva del puesto que se les ha asignado. Lo decimos porque ha llegado a nuestro conocimiento que vosotros habéis depuesto de su cargo a algunos santos varones, que lo ejercían intachable y honorablemente.
Hermanos, sois porfiados, y en lo tocante a la salvación, estáis inflamados de santa emulación. Habéis escudriñado diligentemente la Escritura santa, la verdadera, la inspirada por el Espíritu Santo. No se os oculta que en ella no hay nada injusto ni perverso. No hallaréis que los justos hayan sido rechazados por hombres santos. Los justos, es verdad, padecieron persecución, pero de parte de los inicuos; fueron encarcelados, pero por los impíos; fueron apedreados, pero por los malvados; fueron asesinados, pero por gente movida por un celo criminal e injusto. Todo esto lo soportaron con invicta paciencia.
Y ¿qué diremos, hermanos? ¿Fue Daniel arrojado al pozo de los leones por hombres temerosos de Dios? ¿O es que Ananías, Azarías y Misael fueron echados al horno encendido por quienes practicaban la magnífica y gloriosa religión del Altísimo? ¡De ninguna manera! ¿Quiénes fueron, pues, los que eso hicieron? Fueron hombres abominables y ricos de toda maldad; hombres que actuaron con tanto furor que arrojaron a los tormentos a quienes servían a Dios con pureza y santidad. Ignoraban que el Altísimo es defensor y escudo de quienes con pura conciencia adoran su santísimo nombre. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
En cambio, los que lo soportaron todo con fe y paciencia heredaron gloria y honor, fueron exaltados por Dios y escritos en el libro de su memoria por los siglos de los siglos. Amén.