
Las noticias que tenemos de Leoncio nos llegan a través del epitafio, un poema de 26 versos escrito por Venancio Fortunato, quien lo conoció personalmente (declara escribir «con el pecho lloroso»). De ese epitafio deducimos que era de noble origen, de familia galo-romana, y que estaba casado con Placidina. Vivió 54 años: ingenio vivaz, alma bondadosa, palabra serena -son todas alabanzas que le prodiga Venancio-, distribuía el pan e intercedía ante los reyes para aplacarlos.
Hemos leído y escuchado acerca de distintos obispos estas alabanzas, pero ¿qué otra santidad se puede pedir de un pastor del rebaño de Cristo sino que sea, efectivamente, guardián amoroso de los fieles a su cargo? Además de estos datos se sabe que sucedió a otro obispo Leoncio (por lo cual a veces es llamado Leoncio II o Leoncio el joven) y que participó en el Concilio de París del 553 (fecha discutida). Murió entre el 565 y el 570, por lo que nació entre el 511-516.
Texto latino del Epitafio: Epitaphium Leontii Episcopi Sequentis Burdegalensis Civitatis
OMNE bonum velox fugitivaque gaudia mundi,
Prosperitas hominum quam cito rapta volat!
Mallem cui potius nunc carmina ferre salutis,
Perverso voto flere sepulchra vocor.
Hoc recubant tumulo venerandi membra Leonti,
Quem sua pontificem fama sub astra levat.
Nobilitas altum ducens ab origine nomen,
Quale genus Romae forte senatus babel.
Et quamvis celso flueret de sanguine patrum,
Hic propriis meritis crescere fecit avos.
Regum summus amor, patriae caput, arma parentum,
Tutor amicorum, plebis et urbis honor,
Templorum cultor, tacitus largitor egentum ,
Susceptor peregrum distribuendo cibum.
Longius extremo si quis properasset ab orbe,
Advena mox vidit, hunc ait esse patrem.
Ingenio vivax, animo probus, ore serenus,
Et mihi qualis erat! pectore flente loquor.
Hunc habuit clarum qualem modo Gallia nullum,
Nunc humili tumulo culmina celsa jacent.
Placabat reges, recreans moderamine cives,
Gaudia tot populis heu tulit una dies.
Lustra decem felix et quatuor insuper annos
Vixit, et a postro lumine raptus obit.
Funeris officium magni solamen amoris,
Dulcis adhuc cineri dat Placidina tibi.
Venantii Honorii Fortunati, Pictaviensis episcopi, Opera, Volumen 2, ed. Cameraci 1827, pág. 179-180.
Traducción aproximada:
Todo bien pasa velozmente, y son fugaces las alegrías del mundo,
la prosperidad de los hombres desaparece rápidamente.
Me convocan los sepulcros a llorar con un ánimo malo,
mas prefiero traer cánticos de salvación:
En este montículo se abaten los venerables miembros de Leoncio,
aquel cuya episcopal fama lleva más allá de las estrellas
La nobleza conduce su nombre a lo alto desde el origen,
linaje de Roma, tal vez alcurnia de Oriente,
pues aunque alto fluyó la sangre de sus padres,
hasta allí la llevaron por su méritos sus abuelos.
Alto amor de los reyes, cabeza de la patria, brazo de los padres,
tutor de amigos, honor del pueblo y de la ciudad,
orante en los templos, pródigo silencioso de los necesitados,
reanimador de peregrinos distribuyendo alimentos.
Cualquiera que llegara del extremo del orbe,
pronto veía en él un padre.
De ingenio vivaz, de corazón honesto, de boca sereno,
¡Y cómo era conmigo! (hablo con lágrimas en el pecho).
Tuvo toda esta luz como ningún otro galo,
ahora yace tanta altura en un humilde túmulo.
Apaciguaba reyes, aplacando a los ciudadanos con su moderación,
¡En un solo día quitó la alegría del pueblo!
Diez lustros feliz, y cuatro años más, vivió,
raptado por la postrera luz, murió.
La dulce Placidina te prepara un oficio fúnebre,
consuelo de gran amor para esta ceniza.