
Ermitaño agustino, nacido en Foligno en el seno de la noble familia de los Conti, en 1226, fallecido en su tierra natal el 27 (algunos dicen que el 26) de agosto de 1312.
Tras una infancia y adolescencia ejemplares, alrededor de los veinte años ingresó en la congregación agustina del beato Giovanni Bono da Mantua, quien, en un eremitorio cerca de Cesena, le admitió personalmente en la orden religiosa. En 1248 fue enviado a fundar el convento de San Agustín en Foligno, donde permaneció durante diez años, edificando a sus hermanos y compatriotas. En 1258, junto con el agustino beato Ugolino da Gualdo Cattaneo, introdujo a los agustinos en esta localidad. En 1275 hizo lo mismo en Monte Falco, donde permaneció hasta 1292.
Parece que en 1293 y 1297 residió en el cenobio de San Agustín de Gubbio. El beato destacó por su paciencia, oración, abstinencia, pureza y humildad. Dios le recompensó con el don de los milagros en vida y después de la muerte.
Sus venerados restos fueron enterrados en la iglesia de San Agustín de Foligno, y el culto hacia él se perpetuó a lo largo de los siglos. Ya en 1358, la campana mayor de dicha iglesia fue dedicada también al «Beato Angelo de Comitibus». Entre 1885 y 1887 se instauró el proceso sobre el culto, que fue confirmado el 11 de marzo de 1891. Su fiesta en la Orden se celebra el 6 de septiembre.
Traducido de Bibliotheca Sanctorum, tomo I col. 1238, donde hay bibliografía sobre el beato.