
El beato Camille Costa de Beauregard, nació en Chambéry el 17 de febrero de 1841, quinto de once hijos del marqués Pantaleón, caballero del rey Carlos Alberto, y de Marta Saint-George de Vérac. Tras completar sus estudios en colegios religiosos, tuvo un período alejado de la fe y de los valores cristianos. Pero cuando tenía 22 años y había terminado su licenciatura en Filosofía, entró por casualidad en la catedral de Chambéry: así se certificó su regreso a la fe. A partir de ese momento su vida cambió por completo. ingresó en el seminario francés de Roma en noviembre de 1863, y fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1866 en la basílica de San Juan de Letrán.
Tras pasar otro año en Roma para perfeccionar sus estudios, rechazó ingresar en la Academia de Nobles Eclesiásticos para seguir la carrera diplomática y regresó a la diócesis de Chambéry, donde fue nombrado vicepárroco de la catedral, el 3 de agosto de 1867. Ese mismo año, una epidemia de cólera dejó varios huérfanos: entonces los reunió inicialmente en el presbiterio de la catedral, dedicándose por entero a su educación. También se dedicó a las clases pobres y necesitadas, en particular a los obreros pertenecientes a la asociación mutualista "San Francisco de Sales".
El orfanato, tras unos humildes comienzos en Le Bocage (Chambéry), creció considerablemente: se construyeron varios anexos, capaces de acoger hasta 175 huéspedes. El beato supervisaba personalmente, hasta el más mínimo detalle, el funcionamiento de sus casas, los talleres y la granja para la preparación de los jóvenes campesinos. Como educador, era celoso en la formación cristiana de los jóvenes, los seguía individualmente y se reservaba para sí la instrucción religiosa. Era conocido y admirado por todos en Saboya y le llamaban el "padre de los huérfanos". Para poder dedicarse por completo a su obra, rechazó dos veces el episcopado y donó todo el patrimonio de su familia a la obra, que con el tiempo fue confiada a los Salesianos de Francia y hoy dirige la "Fondation du Bocage".
Humilde, pobre, desprendido de los bienes y honores mundanos, solo vivió el compromiso heroico de la caridad hacia los huérfanos. Murió el 25 de marzo de 1910. Sus restos mortales fueron trasladados al Bocage en 1911. El decreto sobre la introducción de la Causa está fechado el 25 de enero de 1961, mientras que el decreto sobre las virtudes heroicas está fechado el 22 de enero de 1991.
Desde el principio, la Causa de beatificación de Camille Costa de Beauregard fue seguida por la Postulación General de los Salesianos. El milagro que permitió su beatificación fue la curación milagrosa, acaecida en 1910, de René Jacquemond, un niño que sufrió una grave lesión ocular durante una actividad deportiva. Mientras la herida del pequeño empeoraba día a día, se curó milagrosamente después de que una hermana enfermera le aplicara sobre la herida un pañuelo que había pertenecido al padre Camille Costa de Beauregard, fallecido poco antes, y recitara una novena con el pequeño. Amédée Dénarié, el oftalmólogo que examinó al niño, afirmó el 5 de noviembre de 1910 que «la curación se produjo fuera de las leyes naturales y de manera extraordinaria». Lamentablemente este testimonio estuvo perdido más de un siglo, hasta que fue hallado en 2015.
Con alguna información añadida (el milagro, la vuelta a la fe) tomada de este artículo periodístico (sin mención de fuente)