Aarón (hebreo אַהֲרוֹן, de etimología incierta, es, según las capas textuales más recientes (P/Rp) del Pentateuco, hermano de Moisés y origen del linaje del sacerdocio legítimo de Israel.
La imagen de Aarón ha encontrado su acuñación determinante a través del Escrito o Documento sacerdotal (P), que le presenta como portavoz de Moisés (Ex 7,lss; Ex 16,9), taumaturgo (Ex 7,9ss y otros pasajes) y dirigente del pueblo a las órdenes de Moisés (Ex 7,8; Ex 12,1) y sacerdote (Lv 9)· Los complementos sacerdotales secundarios (Ps) dependientes de este Documento acentúan sobre todo su ministerio sacerdotal (y el de sus hijos, Ex 28s; Lv 8-10; Nm 3s) y su dignidad de sumo sacerdote. En la tradición más antigua (anterior al Documento sacerdotal), la figura de Aarón sólo aparece en el relato yahvista de la fabricación de un becerro de Ex 32,1-20, donde se le atribuye, al igual que a Moisés, la categoría de jefe y guía del pueblo, aunque, a diferencia de la actividad profética de Moisés, Aarón figura sobre todo en su función «sacerdotal». Por lo demás, la mención de Aarón en el marco de contextos textuales presacerdotales (como por ejemplo Ex 8,4) se debe a añadidos redaccionales. Confluyen así líneas expositivas acusadamente divergentes para configurar una imagen literario-teológica global de Aarón de gran complejidad. Frente a la concepción —predominante en la época postexílica— de un sacerdocio exclusivamente derivado de Aarón, aparte y separado de los levitas, la redacción del Pentateuco no sólo destaca, en el enfrentamiento con algunos conatos de oposición (Nm 16s), su pertenencia al linaje levítico (Nm 17,16-28), que culmina en la calificación de Aarón como «levita» (Ex 4,14), sino también su vinculación con todo el pueblo como su representante (Ex 17,10-12; Ex 18,12; Ex 24,1.9.14).
Como expresión de los múltiples y diversos enfrentamientos en torno al ministerio sacerdotal, la figura de Aarón alcanzó una valoración aún mayor en la literatura del judaismo temprano (Si 45,6-22). En conexión con Zac 4,14, aparece en ↗Qumrán la expectativa de la venida de un Mesías sacerdotal («de Aarón») y de un segundo Mesías, soberano de este mundo («de Israel»), sometido al primero (1QS 9,11; CD 12,23; cf. Test. de los Doce Patriarcas). En la literatura rabínica se insiste sobre todo en la función sacerdotal de Aarón como sumo sacerdote del principio y del fin de los tiempos. En el Nuevo Testamento se le menciona en el marco de los escritos lucanos (Lc 1,5; Hch 7,40) y, sobre todo, en la tipología Aarón-Cristo de Hebreos (Hb 5,1-9; Hb 7,11; Hb 9,4), pero también bajo una luz crítica.
Peter Weimar