Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Biblia: Vocabulario de Teología Bíblica

Baal

Remite a:
Amarna

1. Ugarit

El dios Baal está atestiguado ya desde el III milenio a.C. en Abu Salabikh y en Eblá. Su más importante centro cúltico en el II milenio se hallaba en Alepo, desde donde pasó, entre otros lugares, a Ugarit. Los textos mitológicos ugaríticos testifican una progresión ascendente de Baal, hasta convertirse en la cabeza del panteón, paralela a un retroceso del dios supremo local El (KTU 1.1-6). En las listas de dioses ugaríticos, Baal figura siempre detrás de El y de Dagón (KTU 1.47,5; 1.118,4; cf. Ras Shamra 20.24,4 y KTU 1.148,5). Aquí se le denominaba bʿl ṣpn, es decir, dios de la tormenta del monte Saphon, 40 km al norte de Ugarit. Junto a él aparecen, en el culto ugarítico, otras seis figuras de divinidades. Según la mitología, Baal venció al dios del mar Yam (KTU 1.1-2) y construyó un palacio para convertirse en rey (KTU 1.3-4), aunque fue interinamente derrotado en la lucha contra el dios de la muerte Mot (KTU 1.5-6). Su paredra es la diosa Anat. En cuanto dios de la tormenta, se le atribuyen los dones de la lluvia y el florecimiento de la vegetación. A partir de la caracterización de Baal en la literatura mitológica como dios guerrero, la iconografía le representa como identificado con el tipo de smiting god (dios que golpea: ANEP 481-484). La estela del «Baal au foudre» (ANEP 490) le muestra como dios universal de la tormenta y protector del rey. La única representación de Baal en Ugarit atestiguada mediante una inscripción se encuentra en la estela Mami, en el templo de Baal descubierto en esta localidad (ANEP 485). De los templos de Ugarit, el dedicado a Baal estaba situado al noroeste, junto a la acrópolis. En la cercana casa del sumo sacerdote Ilimilku apareció, entre otros objetos, el ciclo de Baal KTU 1.1-6.

2. Canaán

Hay menciones del dios Baal de la misma época que los textos ugaríticos en la correspondencia de ↗Amarna, donde se le da el nombre de Adad (EAT 52,4; 53,6; 108,9; 147,14; 149,7; 159,7). La religión fenicia y aramea del I milenio a.C. testifica una convergencia de los dioses El y Baal en el dios Baalshamen como un nuevo tipo universal del dios de la tormenta, que se sitúa a la cabeza de los antiguos panteones locales y se presenta como protector del rey (KAI 4,3.26; A III 18; 202 A 3.11.12.13; B 23 y otros). Junto al nuevo dios ascendente, se sigue manteniendo también, entre los fenicios de Siria y Palestina, la veneración de Baal (KAI 14,18.26; A I 3-18; II 6.10.12; III 11; C IV 12; 27,18 y otros). El fenómeno se registra también en Cartago (KAI 99,1; 137,1 y otros). Dada la estereotipia de las inscripciones fenicio-púnicas, no es posible descubrir las peculiaridades específicas de estas figuras de Baal. El dios Hadad venerado en Siria (estela de Tell Fekherye; KAI 214,1.2.8 y otros; 215,2.22; 222 A 10 y otros) representa la réplica aramea del dios de la tormenta, Baal.

3. Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento permite conocer la existencia en Palestina de varios dioses locales de la tormenta llamados Baal. Así, en Israel se encuentran Baal de Peor (Nm 25,3; Nm 25,5; Dt 4,3; Os 9,10; Sal 106,28), Baal Berit (Jue 8,33; Jue 9,4), Baal del Carmelo (1Re 18,16-46), Baal de Ecrón (2Re 1,2ss; 2Re 1,6; 2Re 1,16) y numerosos nombres de lugares y personas con Baal como elemento teóforo. Cuando, en el s. IX, los omridas se alzaron con la soberanía en el reino del Norte, Israel, se veneró a Yahveh en Samaría bajo la figura de Baal(shamem) como dios dinástico (1Re 16,32). De aquí tomó su impulso la oposición antiomrida. De acuerdo con su origen, Yahveh es un dios de la tormenta del sur palestino (Dt 33,2; Jue 5,4ss; Sal 68,8ss; Is 63,1; Nah 1,2-8; Hab 3,3; Zac 9,14), bajo cuyo dominio se situaban la lluvia y la fertilidad (Jr 10,13 [= Jr 51,16]; Jr 14,22; Jr 31,12; Os 2,10ss; Sal 18,2-16 [= 2Sam 22,8-16]; Sal 29; Sal 65,10; Sal 104; Job 36,27-37,13). En este sentido, podía ser designado y venerado también como Baal, y así lo demuestran algunos nombres personales hebreos (Os 2,18). El antagonismo paleotestamentario Yahveh-Baal no se apoya, por tanto, en la «esencia» de las divinidades Yahveh y Baal, sino en la coyuntura político-religiosa de la época de los omridas. A este antagonismo aluden la polémica contra las imágenes de toros o de becerros (Éx 32; 1Re 12,26-30 y otros), la destrucción del templo de Baal en Samaría (2Re 10,18-27) y la crítica a la adoración de Baal en la profecía del reino del Norte (1Re 18; 2Re 1,1-17; Os). Se trazaba así una línea divisoria religiosa interna que presentaba a Baal como un dios extraño en Israel. Entre las repercusiones históricas de esa divisoria se encuentra el hecho de que los textos de influencia deuteronomista del reino del Sur, o Judá, aplican el nombre de Baal a todos los dioses extranjeros (Jue 2,11; Jue 2,13; Jue 3,7 y otros; 1Sam 7,4; 1Sam 12,10; 1Re 18,18; Jr 2,8; Jr 2,11; Jr 7,9 y otros; Sof 1,4ss).

Herbert Niehr


KTU: Die keilalphabetischen Texte aus Ugarit (M. Dietrich, O. Loret'z y J. Sanmartín); 2a edición: The Cuneiform alphabetic texts from Ugarit, Ras Ibn Hani and otherplaces
KAI: Kanaaniiische und aramaische Inschriften (H. Donner y W. Róllig)
ANEP: James B. Pritchard (ed.), The Ancient Near East in Pictures Relating to the Old Testament, Princeton: Princeton University Press, 1954; 2.ª ed. ampliada, 1969.
EAT: J. A. Knudtzon, Die El-Amarna-Tafeln. Mit Einleitung und Erläuterungen, 2 vols., Leipzig, 1907-1915.

fuente: Kasper, Walter, y otros: «Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica». Ed. Herder
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.31