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El Testigo Fiel
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
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Oración: El Camino de la Palabra de Dios
Cuarta audición: Los humildes esperan en la Palabra
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A cuantos la admitieron,

les dejó el poder de ser hechos hijos de Dios,

a cuantos creen en su nombre,

estos, ni de la sangre,

ni de la voluntad de la carne,

ni de la voluntad del hombre

han nacido

sino de Dios. (Jn 1,12-13)

Lectura del libro Primero de Samuel (1Sam 1,9b-18)

Se levantó Ana y se puso ante Yahveh. Estaba ella llena de amargura y oró a Yahveh llorando sin consuelo, e hizo este voto: «¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no olvidarte de tu sierva y darle un hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida y la navaja no tocará su cabeza.»

Como ella prolongase su oración ante Yahveh, Elí observaba sus labios. Ana oraba para sí; se movían sus labios, pero no se oía su voz, y Elí creyó que estaba ebria, y le dijo: '¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez? ¡Echa el vino que llevas!'

Pero Ana le respondió: 'No, señor; soy una mujer acongojada; no he bebido vino ni cosa embriagante, sino que desahogo mi alma ante Yahveh. No juzgues a tu sierva como una mala mujer; hasta ahora sólo por pena y pesadumbre he hablado.'

Elí le respondió: 'Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.'

Ella dijo: 'Que tu sierva halle gracia a tus ojos.' Se fue la mujer por su camino, comió y no pareció ya la misma.


Salmo 138:

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para tí,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama;
que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
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