Juan testimonió acerca de esto y clamó diciendo:
«Esto era lo que dije:
'El que viene detrás de mí, apareció antes que yo,
porque estaba antes que yo'»
Porque de su plenitud todos nosotros hemos recibido,
rodeados de gracia.
Porque la Ley se nos dio a través de Moisés,
la Gracia y la Verdad aparecieron
a través de Jesús Cristo. (Jn 1,15-17)
Lectura de la Carta a los Romanos (Rom 10,8-17)
Cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros proclamamos. Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación. Porque dice la Escritura: 'Todo el que crea en él no será confundido.' Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan. Pues 'todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.' Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: '¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien!' Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: '¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación?'.
Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo.