Este fragmento de mensaje proviene de otro hilo, dedicado a una película sobre Damián Vauster. Como el tema tiene vuelo propio, he separado el fragmento final del mensaje de Delvahe, y los mensajes correlativos. El hilo original es: http://.www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idm=45755 .
-------------------------------------------------------------------------
{...}
Y también otro momento del filme es digno de mención. Cuando llega un hombre corriendo al colmado de la isla que regenta el líder de los leproso, contrario a la presencia del misionero, y dice:
—¡Eh, el cura se ha disfrazado! ¡Vamos a verlo!
A lo cual responde una mujer que hay allí entre los clientes:
—Estará diciendo misa. Siempre hacen lo mismo. Es muy aburrido.
Mi reconocimiento a Luis Lucia, ya que describió en muy pocas palabras por boca de estos personajes una verdad como un templo: que no hay cosa que más le guste a un cura, ya sea un cura pecador o un cura santo, que un revestimiento y una misa. Les gusta más que a un tonto un pito. Lógico porque con los revestimientos y las misas, ellos, los curas, son los amos y centro de atención de las liturgias y ceremonias. Sin embargo, a los laicos, las misas nos aburren y hastían en sumo grado, por más que los clérigos no nos entiendan.
Fej Delvahe
Seguro que gustar, lo que es gustar, les gusta más predicar.
Es un mal de muchos, sino de todos los humanos. Así que los tontos, vayan consolándose que podéis.
---------------------
El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Sin embargo, a los laicos, las misas nos aburren y hastían en sumo grado, por más que los clérigos no nos entiendan.
Habla por tu boca... yo soy laico y pocas cosas me gustan más profundamente que la misa: Las que me aburren profundamente, cuando no me dan tristeza o escándalo son las misas que no se parecen a la misa, las que buscan agradar y entretener a los presentes para que no se aburran.
---------------------
«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
No quería yo ser tan directo. ![]()
jajaja
---------------------
El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
La verdad es que el último párrafo de Fej Delvahe le deja a uno de piedra. Desde luego no se va a Misa a pasárselo bien, como si se fuera al cine o al teatro a ver un musical. Se va por algo mucho más profundo e importante. Y el juicio acerca de los curas merece un calificativo que prefiero no decir...para la inmensa mayoría de los sacerdotes (diría que la totalidad, pero alguna oveja negra habrá como en todo) la Misa es una realidad santa que impregna y sobre la que se centra totalmente su vida, no un sitio donde figurar o ser la estrella.
Gerardo, te me estás aburguesando...
si por aburrir se trata hay tantas cosas en la vida en la uno debe participar y que no tiene ni ganas, ni deseos y que la sola idea te agovia y sin embrago cuantas veces hemos tenido que hacer cosas o ir a lugares que no queríamos y por compromisos familiares o por amistad uno ha hecho y hace y seguirá asistiendo a reuniones familaires,plomizas, casamientos, almuerzos, velorios, las cosas de la casa, en fin, la lista es larga. ( Me refiero a esos casos en donde uno sabe de antemano que será un aburrimiento, que no todas son así, pero muchas sí)
Fej Delvahe (i) : Con respecto a la Misa. Tú te lo pierdes.
Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
Gerardo, te me estás aburguesando...
jajajajajaja
Es más bien amburguesando.
[Y sigo la chanza con la misma seriedad con que otros aprovechan la intelectualidad y la cultura para meter cuñas de baja estopa]
Aunque en realidad es asalchichando. ![]()
Cada vez me identifico más en una salchicha de franfurt. No te extrañe que hasta acabe dándome un baño de mostaza y kepchup.
Si hay alguien de testigo le diré que saque fotos.
[Si es que hay gente que le gusta más el ambón y el púlpito de cualquier escenario que a un tonto una piruleta]
---------------------
El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Si hay alguien de testigo le diré que saque fotos.
Eso! Eso! Eso! ![]()
Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
Aunque me gustan las hamburguesas (en catalán, desde tiempos inmemoriales les llamamos bistec rus) y las salchichas de frankfurt, de viena (en fin de donde sean...).
Fej Delvahe (i): Sin embargo, a los laicos, las misas nos aburren y hastían en sumo grado [...]. Por eso sois laicos; perdón, ¡aburridos por naturaleza!
Sin embargo, volviendo al tema de la cómida rápida (hay quien le llama comida ¿basura?), prefiero un excelente Gerard embadurnado de lo que sea que a un laico regado con un buen caldo...
Cambio de tercio. Estoy leyendo La flor de l'esperança del Pe. Josep M, Ballarín y he encontrado esta 'perla': «[...] los hombres pueden dejar de creer en Dios, pero El no puede dejar de creer en los hombres por muy díscolos que seamos; tiene el Hijo hecho hombre.»
Pitus minor
Sinceramente dicho, no me parece ridículo que a alguien le parezca aburrida la misa. Sólo me quejo de que se dé por sentado que todos la experimentamos igual. Ahora bien, precisamente por lo mismo, me parece que no podemos dar por sentado que una persona, porque es bautizada, va a gustar y comprender la misa.
La misa es un acto poético, y la poesía requiere entrenamiento. La más alta poesía se convierte en un verdadero plomo si uno no está acostumbrado a experimentar el lenguaje poético, siempre tan alejado de lo cotidiano.
---------------------
«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
Cuando era chica la misa se me hacía eterna. y más cuando mi madre me llevaba a la última, a la de 20 hs. Me quedaba dormida sí o sí. Y de grande en algún que otro Sermón, se me cerraron los ojos. Pero el acto de voluntad está dispuesto porque se que allí me encuentro con nuestro Padre, porque aunque no lo sienta se reciben gracias, porque siempre "algo" de las homilias me redunda en beneficio, porque en la comunión recibo a mi Señor, porque participo y no me quedo fuera. No me espanta que alguien se aburra en Misa, como bien dices Abel la Misa es un acto poético y se va colando por los huesos de a poco.
Andrea.
Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
Yo recuerdo la asistencia festiva a Misa y nunca me molestó. No entendía mucho pero mi madre me enseñó la sacralidad y el misterio, a través de aquellas formas que no comprendía. Aun era la misa en latín. El recogimiento era obligado. Sobre todo en el momento de la Consagración y la Comunión.
Solo recuerdo que me llegaron a fatigar las Misas obligadas de mi colegio , misas superabarrotadas de 11 de la mañana, y en ayuno, y largas... Éstas confieso que me podían, salía frita.Y eso que esa época era a mis once doce años. Me gustaban las Misas sencillas de las primeras horas y no las de media mañana a mediodía.
Los sermones siempre los escuchaba con atención, y entendía lo que podía.
El problema fue a partir de la adolescencia, encontraba la Misa insufrible. Elambiente cargado, la confesión sin sentido... Y es que me faltaba una catequesis más madura para vivir la fe ya como adulta. La catequesis de niña ya nome bastaba. Hube de pasar unos años de despiste y disgusto, antes de encontrar esa catequesis espiritual y madura que mi corazón gritaba de necesidad. Desde entonces, la Misa es una fiesta, incluso cuando la manera de celebrar no me resulte muy atgrayente, o el sermon me haga dormir... En mi parroquia es bastante normal dormirtse durante la homilia... Y esto me apenaba por causa del pobre cura... Pero ya no, desde que ví a mi cura dormirse roncando ante el sermon de otro (que, por cierto, era bastante más interesante que los suyos)
Aunque se recite mal el poema, no nos afectará tanto si atendemos más al Poema que al que lo recita y a como lo recita.
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Muy interesante lo que dices Maricruz, me ha hecho pensar y te pregunto ¿qué consejo darías o qué reflexión para aquellas situaciones en donde una persona se encuentra en una situación en al cual no se siente atraído por la misa, ni con deseos de asistir, ya sea por desgano espiritual, por alguna prueba interior en que pasa por épocas en donde nada le da consuelo pero sabe que aún así en algún momento Dios le dará el deseo, la fuerza?
No se si me hago entender.
Andrea.
Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
Hay momentos en la vida en que todo lo que tiene que ver con el espíritu, con el universo del espíritu, se nos hace reseco y como vacío, no sólo la misa. Quizás nosotros con mucha facilidad enseguida ponemos a Dios de por medio y decimos que Dios nos está probando, o que son una «noche oscura», o cosas así. Puede ser.
Pero basado en la observaciónd e mi propia vida (es el límite: no puedo observar tan íntimamente la de otros), relativizo un poco lo de las «noches» y las «pruebas de Dios», me suenan -y no digo que no ocurran, sólo digo que no con tanta frecuencia como a veces se pretende- a consuelos fáciles: si Dios me prueba es porque me eligió en especial por sobre los demás... ![]()
^Pienso que la sequedad, el hastío de las palabras, el estrago del gusto, están en la dinámica misma de la vida espiritual. El espíritu tiene otras exigencias que el mundo sensible. El espíritu no procede por acumulación sino por sym-pathía. La belleza sensible, cuanta más, mejor, pero en la belleza del espíritu, en cantidad, deja de verse, pero una minúscula gota de belleza hace vibrar nuestro espíritu.
El poeta Juanele, aunque su mística no es de nombrar a Dios, sino una mística ligada al paisaje (pero entre místicas y vidas del espíritu pueden traducirse hasta cierto punto unas a otras), se plantea esta especie de estrago de lo que él llama "las letras", es decir, el exceso de poesía. De poesía formal, escrita, compartida, no de la poética en general e interior.
Él era un hombre «de letras», así que el hartazgo de las letras es más o menos como el hartazgo de la misa para un bautizado. Y el consejo que da en uno de sus poema es «Deja las letras». En un poema que comienza:
Deja las letras y deja la ciudad...
Vamos a buscar, amigo, a la virgen del aire...
Yo sé que nos espera tras de aquellas colinas
en la azucena del azul...
[...]
Hay que perder a veces "la ciudad" y hay que perder a veces "las letras"
para reencontrarlas sobre el vértigo, más puras
en las relaciones de los orígenes...
No estoy diciendo con esto que, por traslación, el consejo sea «deja la misa». Porque las letras son, en principio, para alimentar el propio espíritu, mientras que la misa es, primero que nada, para honrar a Dios, y sólo secundariamente para alimentar nuestro espíritu.
Pero sí que cuando el espíritu no da más que sequedad, soy partidario de replegarse a lo mínimo, como aquel que estuviera encerrado emn una cueva esperando que lo rescaten, no se pondría a correr carreras, sino que haría gestos mínimos que le permitan conservar el aire el máximo tiempo, hasta que llegue, de afuera, el rescate.
Cuando el espíritu no da más que sequedad, hay que, creo yo (y es lo que practioo), ceñirse a dos o tres oraciones por las que aun se conserve cierto gusto, no pretender misa, laudes y rosario a la aurora. No estoy hablando, por supuesto, de quienes tengan "obligación canónica", porque esos hacen las cosas no pir su propio gusto espiritual, sino por una encomienda especial de la iglesia que les manda rezar, vicariamente, en nombre de todos. Pero los que podemos elegir. Si podemos laudes, laudes, si sólo nos da para un salmo, un salmo, y si solo para un padrenuestro, pues será padrenuestro. Y ya está.
Lo peor que hay para la vida del espíritu es tratarla como vida de los sentidos y creer que le van las mismas cosas que a los sentidos.
qué rollazo, vaya por Dios!
---------------------
«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
El poema completo de Juanele, para los que les interese, lo tienen aquí: http://.www.antologiapoetica.com.ar/index.php3?pag=1&nreg=7 .
Muy interesante lo que dices y verdadero, Abel.
Y creo que previo a mi explicación mucho más sencilla, ha sido estupendo que lo dijeras.
Más que consejos, cuento mi caso. Como lo viví, de una manera algo más detallada.
Resulta que es cierto que me vino esa época de encontrar vacío en lo que debía ser plenitud y eso me desconcertaba y me hería. Iba a Misa y solo veía la cara de sueño y aburrimiento de los que me rodeaban, los bostezos... el puesto de libros en la entrada... (lo notáis? Era, sin saberlo, una "doña perfecta", es decir, de los que necesitan ver perfección alrededor para sentirse bien... sin ser perfectos) Un día no pude más y a media misa me salí llorando a moco tendido, angustiada...
Durante un tiempo dejé las misas, pero, inconsecuente, sentía mucha añoranza. Entonces lo solucioné yendo a esas misas de primera hora, a los Capùchinos de Gracia, entre semana, mucho antes de la hora de ir a mis tareas. Me compraba un croissant para tomar con el café con leche como desayuno y me sentía feliz. Y sin reparo alguno comulgaba siempre. Como mínimo, poco "correcto"... Y no me arrepiento. Me sentía feliz en esas misas de contrabando. Recuerdo como un día una señora se me acercó caritativamente a advertirme que mi vestido veraniego no era muy apropiado para la Liturgia, mientras yo estaba en el cielo de después de la Comunión. Y ni tan solo me molestó. Mi corazón era ya capaz de sonreir...
Seguí así de místicamente despistada y perdida durante unos tres años, hasta que ya habiendo dado un vuelco mi vida, al encontrar al que fue mi maestro espriitual, un dia le pregunté sobre este problema de las misas domingueras, justificandome por la imperfección que me recomía desde alrededor de mí cuando iba a la Misa de domingo. (Deseaba que siempre la Liturgia fuera el Cielo en la Tierra, como debería ser...)
Mi Padre me miró mansamente y me preguntó: Y tú, mientras veías a los demás así, ¿qué aportabas tú a esa Liturgia?
No me hizo falta que me dijera más y de golpe comprendí que a mí, lo único que debía importarme era vivir yo misma lo que realizaba; solo así podría, quizás, contribuír a que aquella Liturgia fuera más viva y plena para mí, por supuesto, y para todos. Así contado no se nota mucho el bien que me hizo aquel "giro" en mi manera de contemplar y vivir mi lugar en la Iglesia, y no solo en las Liturgias, por supuesto. Me cambió el corazón, y ya no me importó, ni me importa ahora, cuantas imperfecciones y pecados pueda llegar a ver dentro de mi Iglesia, incluidos los míos. Nunca la dejaré; además sé que Jesús jamás la dejará y está con nosotros hasta el fin... ¿qué más podría desear?
Y no obstante, como soy impetuosa no dejo de remugar ante cosas que gritan al cielo... Y me duele en extremo ver a los miembros de la Iglesia divididos, Yo de Pedro, yo de Apolo... y quiero y respeto a personas tanto de una tendencia como de la otra, porque a su manera muchos de ellos viven sinceramente fieles a Jesús. Todos estaríamos con mejor acuerdo si miráramos hacia el que nos une, movidos por su Espíritu, a Jesús, el Señor.
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Traigo un texto que me conmovió profundamente cuando lo leí, de un querido autor oriental, converso, amigo del Papa Juan.
Quizás contribuya a iluminar dos aspectos importantes: la vida eucarística y la vida matrimonial cristiana.
Mi esposa y yo hemos encontrado la paz en el corazón de Cristo.
Estamos unidos el uno al otro por un amor común.
Y cuando nosotros progresamos en el amor a Dios
Progresamos también en nuestro mutuo amor.
Durante los últimos años
Mi mujer y yo hemos recibido cada día la Santa Comunión…
Ordinariamente vamos juntos.
Cada vez que me encuentro de rodillas en el reclinatorio de la Comunión,
al lado de mi esposa,
me siento vibrante de gozo y de admiración.
Me parece que este Sacramento del Vino del Amor compartido
Se renueva cada día en un mundo transfigurado…!
Me parece que nuestro mismo matrimonio se renueva cada mañana,
Y que cada renovación hace más profundo nuestro amor…
Cristo ha llegado a ser el lazo viviente que nos une.
Nos hemos convertido en dos manos unidas en eterna adoración.
No nos adoramos el uno al otro, ¡no!
Porque el hombre y la mujer que se adoran mutuamente
caen en una auténtica idolatría,
en un egoísmo multiplicado por dos.
Nosotros adoramos solo al Cristo que poseemos en común,
y es Él quien nos mantiene unidos.
Y cuando uno de nosotros se acerca a Cristo, nos damos cuenta
que también nos acercamos profundamente el uno al otro.
John Wu (s. XX)
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Bueno, yo no hablaba de la Misa. jejeje
---------------------
El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Si, claro, hablabas de los curas...
Pero mira, para mí, laicos o curas, era y es lo mismo, porque unos y otros pueden llevar bien o mal su ministerio eclesial. Pero como no puedo cambiar el mundo, al menos puedo intentar cambiarme a mi misma.
Y he conseguido algo, la creo que tercera o cuarta vez de pedirlo: que el cura nos de un poco de silencio después de la Palabra y de la Comunión. Le pedí entre dos y cinco minutos, y nos da entre medio y un minuto... algo es algo. Y para mi no es poco teniendo en cuenta lo hiperactivo que es...
En la Liturgia necesitamos con urgencia la dignidad en las celebraciones uy eso se consigue principalmente con los corazones ardientes de los participantes. No a base de normas, aunque éstas ayudan e inspiran para realizar mejor los sacramentos. Además, la solemnidad no está reñida con la simplicidad: por esto no hay excusa en las Liturgias celebradas descuidadamente. Pero, repito, que eso noconcierne solo al cura, sino a todos. .
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Así contado no se nota mucho el bien que me hizo aquel "giro" en mi manera de contemplar y vivir mi lugar en la Iglesia
Yo creo que sí se nota. Y es, en definitiva, lo fundamental. A veces la actitud de «corrección» litúrgica es tan desafortunada como la de la «incorrección», cuando unos y otros no ponen el corazón en ello sino sólo el cumplir las normas porque es más obediente, o el dejar de cumplirlas porque es más progre.
---------------------
«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)