Vale la pena conocerlo. Probablemente muchos ya lo conozcan, yo lo conocì recièn el año pasado. Quizà le pueda servir a alguien para informarse un poco màs. Viviò muchos años como misionero en Alaska y escribiò bastante. Un pequeño testimonio tomado de sus escritos:
"A la una de la tarde empiezan a llegar los penitentes. Yo me siento en el confesionario con la actitud resignada y humilde del cristiano que está a punto de ser echado a los leones en el circo. Unos se confiesan en inglés, otros en esquimal y otros los mezclan graciosamente. A las cinco, para decir la verdad, ya estoy cansado. A las seis lo estoy mucho más. Pero siguen viniendo, Dios les bendiga a todos.
A las siete hay un respiro y aprovecho para calentarme una lata de carne.
A las diez de la noche hay otro respiro para tenderme en la cama vestido cargado de sueño y de cansancio. Y por fin, a las doce de la noche empieza la misa entonando el Adeste Fideles. Al llegar el sermón les digo que, como estoy muy cansado voy a ser muy breve. Pero luego me doy cuenta que llevo predicando casi media hora. Es que el tema se lo merece: "la lección del pesebre". Todos escuchan sin pestañear, les digo: "¡Que bonito! Dad y se os dará. Mientras más le damos a Dios, más nos da Él. Al santo le da Dios en un minuto más que al no santo en un año."
Sigue la Misa y viene la Sagrada Comunión. Todos comulgan de rodillas, reconociendo en esta expresión el amor, respeto y fe hacia nuestro Dios. Son las dos de la mañana. Han salido todos y yo me he quedado solo en la Iglesia temblando de cansancio y de emoción, de devoción y amor al Divino Niño. ¡Qué consuelo ser CATÓLICOS! Tomo unas pasas con pan y café y me acuesto."
Perdòn, pero encontrè otro texto imperdible sobre la oraciòn:
En 1973 le llevé una tarde a un convento de Carmelitas Descalzas. Las madres le preguntaron cómo se apañaba él en aquellos días y noches de soledad total en Alaska y cómo hacía oración. Respondió: “Miren ustedes, yo comparo la oración con un hombre que sale con su perro al campo. Se sienta a la sombra de un árbol y se pone a leer el periódico. El perro se enrosca a los pies del amo y se está allí quieto. Pasa el tiempo y el hombre se levanta, porque el sol ha ido corriendo y la sombra ya no le cobija. Busca otro árbol y sigue allí su lectura. El perro abre primero un ojo, después el otro; olfatea, busca al amo y se va junto a él. Vuelve a echarse a su lado, y de nuevo queda quieto. No se dicen nada. Pero el amo está contento con la compañía de su perro, y el perro está contento junto al amo. Esto es todo”.
Los dos textos son hermosos.
El de la fiesta de Navidad, muy humano, muy "normal"... en una vida de servicio desinteresado no existen limites a los horarios y se estira el estado de fatiga lo que haga falta... Seguramente es algo común a muchos sacerdotes y religiosos, en lugares "de frontera" donde mucho se ha de improvisarm o las dificultades de cualquier tipo se multiplican.
El de la Oración, pues si, y nuevamente, ¡si!
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Qué hermosísimos textos, yo no lo conocía para nada al P. Llorente. Procura poner más.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
No sabes lo que pides...je.
Carta a las Carmelitas (en realidad creo que es una conferencia)....el comienzo:
Si no hubiera sido por la soledad, yo no hubiera resistido aquello…En la soledad he encontrado al Señor.
Al Señor no se le encuentra fácilmente… Hay mucha gente que ama al Señor, así, vagamente, intelectualmente. Una fe así, intelectual…, pero ese contacto íntimo, esa experiencia, esa proximidad, ese sentirle y hablarle…todas esas cosas se sienten allí gracias a la soledad.
Por ejemplo: yo por las noches, no todas, pero por las noches, cuando despacho a la gente, abro la puerta que me separa de la iglesia, entro en la iglesia y estoy yo solo con Él… yo solo con el Señor… Allí no hay ruidos, nadie tose, nadie estornuda, no se oyen pasos, nadie baja las escaleras.. Está uno solo.
En aquella soledad uno, al cabo de los años, se va familiarizando, familiarizando, familiarizando más y más con Él… hasta que llega un momento en que ya es una especie de transfiguración en Él, y está uno que da gloria.
Y allí me paso un rato muy largo con Él por las noches. Hay noches que hace mucho, mucho, mucho frío y tengo mucho que hacer.
Bueno, pues entonces antes de acostarme entro en la capilla, que a lo mejor hace 25 o 30º bajo cero o algo así… me arrodillo y pongo los codos en el altar y pongo la cabeza así, muy cerca del sagrario, y le digo algunas cosas muy bonitas, muy bonitas, y allí le tiro una infinidad de besos y.. me marcho a la cama…
Me gusta muchísimo entrar a la iglesia y que haya nada más que silencio, cosa que casi no es posible.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
No se por qué me hace acordar al Hermano Rafaél. No que lo copie, nada más lejos., Sino como un estilo familiar y peculiar....
Al alba dije : !Ven!, ven!
Puede ser Andrea...la simplicidad de los grandes, no? Me pasò por la cabeza la frase del Hermano Rafael sobre el hecho de que la fe significa ir sacando cosas, en vez de ir agregando, y creo que ambos han sabido encontrar esa desnudez de todo que les permitiò estar totalmente disponibles a Dios.
Abel, ahora funciona, pero antes me diò error...
Otro pedacito de carta, desde California, en 1935:
El bien que se puede hacer en el confesonario es incalculable. Desde el púlpito se habla en general; en el confesonario se va al grano, se arrancan los vicios, se plantan nuevas yerbas y se deja a la pobre alma blanca como la nieve y pura como un ángel. Es consolador ver la fe del pueblo, aquí como en España; aunque ahí os parezca lo contrario. Los 20 millones de católicos yanquis frecuentan los Sacramentos como cualquier otro grupo de católicos en cualquier parte del mundo. Lo que pasa es que esos veinte millones están rodeados de 24 millones de protestantes y 76 millones de ateos prácticos, si no especulativos. Por eso, esta nación no da todavía la nota de catolicidad; pero la dará andando las generaciones.
Las cartas del P. Llorente; tres libros, en scribd.
http://es.scribd.com/doc/56450477/Voces-de-Alaska
http://es.scribd.com/doc/46556158/Desde-Alaska
http://es.scribd.com/doc/47076142/A-62-grados-bajo-cero-Alaska
y otros más_
http://es.scribd.com/doc/45939181/Asi-son-los-eskimales
http://es.scribd.com/doc/49023336/Las-lomas-del-Polo-Norte
http://es.scribd.com/doc/35403665/En-el-pais-de-los-eternos-hielos
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
La idea era esa, que pique el bichito y den ganas de leer màs...:-)
Y este: http://.es.scribd.com/doc/52479230/Dos-espanoles-en-Alaska ?
Un periodista español decide ir a visitarlo, y el padre Llorente le desaconseja el viaje con una carta memorable. El periodista viajò igual. Esta la introducciòn que hace el padre Llorente en el libro:
Está visto que no gana uno para sustos. Estaba yo tan tranquilo en mi casica de Alakanuk examinando la correspondencia recién llegada, cuando me encontré de golpe y porrazo con una carta de Santander, en la que el periodista Jesús Delgado, de "La Gaceta del Norte", me espetaba así, sin más, que dentro de unos días pensaba aterrizar en Alakanuk para convivir conmigo unos días. Su plan era vivir conmigo, comer conmigo,acompañarme en mis quehaceres, verme y escucharme, preguntarme y responderme, y cuando los días se acabasen, volvería por avión a Santander a contar a sus lectores lo que oyó, vio y palpó. Decir que me quede estupefacto no es decir cómo me quede. En diciembre. A 30 grados bajo cero. Desde Santander. Con lo cortísimos que son ahora los días y lo largas que son las noches. Y echándosenos encima las Navidades. Imposible. Esperando cogerle aún a tiempo, le despaché por avión una carta escrita de tal manera, que todo hombre racional, al leerla, tenía que desanimarse sin falta y cambiar de planes. En el mes de junio, sí; encantados. ¿Pero en diciembre? En seguida recibí dos telegramas. El segundo me decía que el miércoles Jesús Delgado aterrizaría en Alakanuk. Y aterrizó.
"... que todo hombre racional..."
quizás se equivocó en algún matiz...
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Esta carta la tengo que pegar completa...me encanta!
Amadísima en Cristo Madre Priora:
Me llegaron el mismo día las cartas que me escribieron las del El Cerro y la de ustedes con la noticia agridulce del fallecimiento de la Madre Maravillas.
Tuve la dicha de conocerla y bendecirla en la visita que les hice hace más de un año. Estaba ella sentada con una manta sobre las rodillas. La vi. tan delicada que creí no duraría más de tres meses. En la media hora escasa que estuve a solas con ella, pude atisbar la grandeza de aquella alma humildísima y sobrenaturalizada que parecía flotar en un ambiente de paz celestial. Por desgracia para mí, por ser yo tan hablador, no me dijo ella tanto como sin duda me hubiera dicho si yo la hubiera dejado hablar.
Hoy estaba yo pensando delante del Sagrario a qué se deberá el que haya tanta diferencia entre los miembros de una misma orden que viven en la misma Comunidad. Entendí que hay, o puede haber, cuatro grupos dentro de una Comunidad: un santo, un grupo muy pequeño de almas muy buenas, el grueso del ejército con sus altibajos y vaivenes y por fin el grupo también pequeño de alas que van tirando como pueden. De este grupo último son los que dan guerra, los que dan escándalo, los que abandonan la vocación. Del grueso del ejército son los que se contentan prácticamente con una medianía en la vida espiritual, los que a veces tienen épocas de fervor y vuelan, pero luego amainan velas y vuelven a caminar a paso de buey, y a veces caen en el grupo último, aunque a veces alguno se escapa adelante y se alinea con el grupo pequeño de los muy buenos. Este grupo de los muy buenos, es el que lleva hacia delante el carro de la gloria de Dios. Son los incondicionales. Ellos son los que cargan con todo lo más pesado, lo más penoso, lo más difícil. No se quejan. Dan buen ejemplo día y noche con su silencio, su devoción, su fervor, su amor al trabajo que espiritualizan y sobrenaturalizan. Su presencia da el tono de religiosidad en la Comunidad y trae del cielo lluvias de gracias para sí y para los demás.
En muchas Comunidades no se pasa de ahí. Pero nunca falta la Comunidad en la que de éste grupito selecto se dispara el santo. El santo es un milagro de la gracia. Hace lo que hacen los muy buenos, pero lo hace mejor o hace más. Un poco más de humildad. Un poco más de burro de carga. Un poco más de refinamiento en la caridad; fervor más bullente; más visitas al Sagrario y más largas; más tiempo de rodillas; o no se disculpa o se disculpa menos; en el beso al crucifijo pone unas onzas más de cariño; cuando mira a Dios lo hace con una sonrisa más encantadora, la ausencia de Dios le mata o poco menos; el celo de la gloria de Dios y la salvación de las almas le pone el corazón en ascuas.
El santo es el campeón de los atletas. El campeón triunfa porque llegó a la meta medio segundo antes que los otros; o dio más golpes al adversario; o mató el toro más pronto o con más gallardía y arte; o el salto que dio, batió el record en un milímetro. Siempre un poco más y mejor. Es triste pensar en el tiempo que perdemos miserablemente con nuestros pensamientos estériles, nuestros deseos mortecinos, nuestras palabras inútiles y nuestras obras hechas para salir del paso. ¡Qué respetuosos somos con la mediocridad que nos envuelve! El santo no es así. A él no le duelen prendas. Hace lo que tiene que hacer y dice lo que tiene que decir. Para él Dios tiene la prioridad en todo. No le niega a Dios absolutamente nada de lo que le pida; al contrario, su mayor gusto es darle gusto a Dios en todas las cosas.
Vivir con un santo tiene sus busilis. Delante de un santo es peligroso criticar, faltar al silencio, echar un chiste menos decente, hablar de tonterías, descolgarse con afirmaciones menos ortodoxas, vestir indecentemente y tatarear tonadas de cuarteles.
A mí siempre me da mucho pensar el hecho de que la Virgen sabía que el Niño era Dios. ¿Cómo trata una madre al niño, su hijo que también es Hijo de Dios? Es como vivir delante del Santísimo expuesto. Y digamos lo mismo de San José. Al fin los Apóstoles, los pobres no acababan nunca de entender, y eso les facilitaba el comportarse tales y como eran. En el caso de la Sagrada Familia yo me imagino que Dios intervino para que hubiera un concierto implícito de portarse cada uno como convenía al puesto que cada uno ocupaba. Porque si no, sería tremendo pensar que la Virgen estuviese siempre pendiente de si estará o no estará contento el Niños de mi actuación como madre.
Todo esto me viene a propósito de que la Madre Maravillas vivió rodeada de Carmelitas santísimas que se fueron al cielo sin que nadie se asustase. En cambio, al morirse ella, todo Madrid se asustó, o como diría Santa Teresa se espantó. Lo que ocurrió a su muerte nos ha dejado a todos espantados. Es porque se disparó del grupito selecto y se afanó por hacerlo todo con la mayor perfección posible.
A mí me gustaría que escribiesen su vida y detallasen con todo pormenor hechos concretos que indicasen la clase de resortes que la movían por dentro. Cómo era su trato. Si se quejaba. De qué hablaba con preferencia. Cómo reaccionaba ante los sucesos. Si dominó el genio y hasta qué punto. Si era callada o hablaba lo debido o si cacareaba como una gallina alborotada; si su presencia despedía una como fragancia de santidad, etc.
Yo ya soy viejo para verla en los altares; pero espero verla en las moradas eternas donde hablaremos en castellano ella y yo siempre que nos encontremos por aquellos paraísos celestiales regados por ríos de mieles y ambrosías con vergeles de flores…”plantadas por las manos del Amado”…para contento y recreo de las jerarquías de Ángeles y de las almas que blanquearon sus túnicas en la sangre del Cordero.
Otra Carmelita a los altares. Bien por el Carmelo. Pero fíjense en el nombre del sitio donde vivió y murió. La Aldehuela. Ni siquiera Cuenca o Albacete. Ni siquiera Despeñaperros. Tuvo que ser un sitio del que nadie en el mundo ha oído hablar. ¿Puede salir algo bueno de Nazaret? ¿Qué puede salir de una aldehuela? ¡Ni siquiera Aldea! Pues a esa Aldehuela bajó Dios a hacer primores con la Madre Maravillas. Si hubiera vivido en Madrid o Barcelona, a lo mejor Dios no la hubiera distinguido entre tanta gente que corre por calles y plazas en el anonimato de masas confusas. Dichoso retiro de una Aldehuela perdida entre rastrojos y viñedos del suelo castellano.
Y de mí ¿qué les puedo decir? Que sigo bregando en esta Alaska perdida en las lomas del Polo Norte. ¿Volveré a España? Mejor será que se lo pregunten a Dios que es el único que lo sabe. Yo no lo sé. ¿Y de salud? Pues del todo mal, no. Del todo bien, tampoco. Más bien sano que no sano. No sé lo que digo. Es que a los 69 años nadie puede gallear.
A mí me hubiera gustado agarrarme al hábito de la Madre Maravillas y subir con ella al cielo. ¿Hasta cuándo va a vivir uno?
A mí me gustaría dar ocho días de Ejercicios a cada uno de los conventos de la Madre Maravillas y luego morir de amor y entrar en el cielo sin pasar por el Purgatorio que en la lengua esquimal lo llamamos “lugar de espera”. El que espera, desespera, aunque en el Purgatorio nadie desespera; no les quepa la menor duda.
Me encomiendo en sus oraciones y sacrificios.
Las bendice de todo corazón su hermanito el esquimal.
Delante de un santo es peligroso criticar, faltar al silencio, echar un chiste menos decente, hablar de tonterías, descolgarse con afirmaciones menos ortodoxas, vestir indecentemente y tatarear tonadas de cuarteles.
por un momento, pasó por mi mente la trollería del foro.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Otra:
Por lo demás confío en Dios que perseveraré hasta el fin en su divino servicio, dándole gloria, aunque por mis pecados no sea la que Él se merece. Un día de estos espero aplastar la soberbia y revestirme de una profundísima humildad; cuestión de unos días, tal vez, aunque hay días que parecen años. Yo en vez de lamentarme de mis faltas, empleo el día alabando a Dios y recreándome con Él. No se lamenten demasiado ni suspiren, ni lloriqueen porque cada día son peores, ni se tiren de los pelos porque merezcan el infierno, ni se angustien porque son vengativas, envidiosas, soberbias, quejumbrosas y una calamidad al cabo de tantos años, sino más bien háganle fiestas a Nuestro Señor y ríanse mucho a solas con Él, y cuéntenselo todo por menudo como hacen las mujeres, y consuélense y piérdanse de una vez para siempre en su divino Corazón; y si lloran que sea de dolor de muelas o porque se cogieron los dedos con una puerta; pero no lloren porque cada día son peores, que a lo mejor no es cierto. Las ancianas ya ni muelas tendrán, aunque ellas lo oculten.
Allì va otro link: http://angelsanchezt.blogspot.com/2011/09/tontas-y-locas.html
Puede uno pasar junto a una colmena sin oír nada. Y, sin embargo, allí se produce el alimento más dulce debajo del sol. Puede uno pasar junto a un convento de Carmelitas Descalzas sin oír absolutamente nada, si no es acaso las melodías del órgano. Y, sin embargo, en ese convento están acaeciendo acontecimientos poco menos que cataclísmicos: porque en ellos se forjan santidades descomunales, se convierten pecadores empedernidos, y se obtienen del cielo gracias que caen como lluvia mansa sobre la faz de la tierra, y lo mismo fertilizan para el bien, como espantan a los demonios ocupados en el mal.
Qué bueno, qué bien "definido"!
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
Si cada vez me gustas más-
Al alba dije : !Ven!, ven!
jajajjaja, no aclaro porque voy a oscurecer!
Al alba dije : !Ven!, ven!
¿Pueden por favor copiar las cartas completas?, se los agradeceré y copiaré otras que tengo.
Sole