Esta es la carta completa del estracto que publicó flamiavile el 2 de julio, ¡que la disfruten!
Carta del P. Llorente a las Carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles (Getafe-Madrid).
Enero de 1964
Si no hubiera sido por la soledad, yo no hubiera resistido aquello…En la soledad he encontrado al Señor. Al Señor no se le encuentra fácilmente… Hay mucha gente que ama al Señor, así, vagamente, intelectualmente. Una fe así, intelectual…, pero ese contacto íntimo, esa experiencia, esa proximidad, ese sentirle y hablarle…todas esas cosas se sienten allí gracias a la soledad. Por ejemplo: yo por las noches, no todas, peor por las noches, cuando despacho a la gente, abro la puerta que me separa de la iglesia, entro en la iglesia y estoy yo solo con Él… yo solo con el Señor… Allí no hay ruidos, nadie tose, nadie estornuda, no se oyen pasos, nadie baja las escaleras.. Está uno solo. En aquella soledad uno, al cabo de los años, se va familiarizando, familiarizando, familiarizando más y más con Él… hasta que llega un momento en que ya es una especie de transfiguración en Él, y está uno que da gloria. Y allí me paso un rato muy largo con Él por las noches. Hay noches que hace mucho, mucho, mucho frío y tengo mucho que hacer. Bueno, pues entonces antes de acostarme entro en la capilla, que a lo mejor hace 25 o 30º bajo cero o algo así… me arrodillo y pongo los codos en el altar y pongo la cabeza así, muy cerca del sagrario, y le digo algunas cosas muy bonitas, muy bonitas, y allí le tiro una infinidad de besos y.. me marcho a la cama…
Yo noto en muchas familias que cuando los niños van a acostarse dan un beso a sus padres, y yo digo: ¡hombre, esto que se usa en las familias… pues aquí vivimos una familia! El y yo y la Santísima Virgen. La familia es: la Santísima Trinidad, la Humanidad de Jesucristo, la Santísima Virgen, San José y yo, ¡solos! Ustedes tienen que formar la suya con el mismo grupo (pero sin mí). Dios es infinito… En esta familia no admito a nadie, estoy de hijo único, unigénito solo con la familia aquella. Y allí ¿pues qué dice un niño? Hay mucha diferencia entre ser uno de casa o no ser. Yo entro allí, entro en casa, y entro en la intimidad con Dios, porque soy de la familia. Y Usted también tiene que hacerse su familia, apañárselas como pueda…
Entonces yo noto lo siguiente: cuando no se tiene más que un hijo o una hija nada más, se la quiere de una manera especial, porque es la única. Pues para Dios nuestro Señor, que es infinito, cada uno es como si fuera él solo… Somos una familia, claro, una infinitud… Hay dos maneras de ver esto: una manera es verlos a todos debajo del manto de la Virgen.. .a todos amparados debajo del Sagrado Corazón… a todos en la casa de Dios. Y otra manera, es uno solo. Cuando no se tiene más que un hijo, siempre se le tiene un cariño especial y se le permiten ciertas travesuras…¡Claro, se le corrige siempre!, pero… se le frunce el entrecejo, pero se supone que la chica hará alguna travesurilla. Mientras la travesurilla sea pequeña, pues está bien, no pasa nada, ¡claro! Por eso cada una de ustedes es hija única de Dios. Bueno, pues a ustedes les permite travesurillas….
Miren, cuando no sepan de qué confesarse, estén seguras que ustedes faltan en lo siguiente:
1ª «De contentarse prácticamente con una medianía en la vida espiritual», es decir, no apuntar más alto, no aspirar a más, no querer señalarme más en el servicio de Dios, no amar a Dios con todas las fuerzas que debo, no sobrenaturalizar todo lo que hago como debiera hacerlo.. .y no hacer todo eso supone contentarse con una medianía en la vida espiritual, ¿estamos?
2ª «De irreverencias internas en el trato con Dios». Ahí caen todas, ¿verdad? Porque si realmente nos diésemos cuenta, así, cuenta completa de qué es lo que tratamos en la santa Misa o en la comunión y esas cosas… pues estaríamos así… como temblando de emoción, en un estado así de ternura temblorosa ante Dios… y al contrario de eso, lo damos por supuesto y vamos bostezando a comulgar.. Bueno, bostezando no, pero vamos despreocupados, pensando en Cáceres o pensando en Ocaña, o pensando en yo qué sé, en vez de pensar lo que debemos pensar, de manera que a eso se llama irreverencia interna; exteriormente estamos muy modositos, muy reguapitos… Internamente andamos por los Cerros de Úbeda, ¿verdad? Ya tienen dos acusaciones
3ª «Faltar al silencio interno». ¿Saben lo que es silencio interno? Silencio interno es:
- Pensamientos frívolos,
- Pensamientos tontos,
- Pensamientos vanos,
- Pensamientos del pasado,
- Pensamientos de cuando fuimos a la escuela, de aquella vez que nos caímos en el río, de aquella vez cuando salimos a bailar…
Y por falta de silencio interno Dios nuestro Señor no nos habla como quisiera hablarnos, porque no encuentra ocupados… Quiere hablarnos, pero estamos ocupados. ¿En qué estamos ocupados? Pues en esos pensamientos.
4ª «Preocuparme inútilmente en cosas que ni me van ni me vienen». Porque no están muertas todavía…¿Están muertas ya? Todavía no se han muerto, ¿eh? … Para morir, 1º quererlo, hay que quererlo…2º Se va uno a la iglesia… y empieza a morir a todo. Mueren:
- a la patria, porque si la mandan a Alaska, o la mandan al Congo o al Canadá, usted está dispuesta a dejar España, ¿verdad? Pues usted muere a su patria.
- mueren a la lengua. Si la mandan al extranjero tiene que aprender otra lengua. ¿Está dispuesta usted a aprender otra lengua? ¿El japonés o así? ¿Usted va a morir al español? ¿Está dispuesta a sacrificar la lengua española? ..Cada muerte de éstas es un golpe formidable en la cabeza del egoísmo, ¿eh?...
- mueren a la familia, quiere decir que hay que estar completamente desapegada. La familia hay que quererla mucho, ¿eh?, pero hay que dejarla, ¿estamos? Y si alguna hermana de usted se casa, usted se coge la fotografía, el da un par de besos y después la rompe. ¿Por qué? Porque esas cosas atan, esas cosas llenan la habitación, la celda es pequeña, no hay sitio para esas cosas, ¿estamos? Usted rece mucho por ella, rece mucho por la familia, ¿eh?...
- después mueren a la voluntad propia. ¡Hombre!, eso es facilísimo. Miren, no tiene que hacer más que lo siguiente: nunca hagan nada porque les gusta, nunca deje de hacer nada porque les disgusta. Háganlo porque esa es la voluntad del Padre Dios, todo lo que hacen, lo hacen para agradar a Dios, y con eso ya no tienen voluntad propia. Bueno, ¿qué cosas quiere Dios? …Quiere todas las cosas que manda la Regla, eso lo quiere Dios; las virtudes, la práctica de las virtudes, eso lo quiere Dios; el silencio, la unión con Dios. ¿Qué es lo que quiere Dios?... Pues al alma le sale una especie de radar para ver, aunque haya una bruma espesísima a una distancia enorme, aunque sea noche oscurísima, con el cual ve venir los cielos de lejos, ve venir a mil kilómetros ya lo que ofende a Dios y lo que le agrada a Dios… ¿eh? Usted hace las cosas para agradar a Dios. Todo lo que hace lo hace porque Dios lo quiere, se acuesta porque Dios lo quiere, come porque Dios lo quiere. Ustedes hacen todo para gloria de Dios, y cuando les llegue la muerte, dicen: yo me muero porque Dios lo quiere…vivo porque Dios quiere que viva… y si Usted se pone enferma, dice: porque Dios lo quiere así... Y cuando lo sobrenaturalicen todo, cuando hagan todo, como lo han hecho por la gloria de Dios, han muerto a su propia voluntad… No es imposible, ¿verdad? Pues manos a la obra…
- luego mueren a la compañía. Ustedes están aquí con las que Dios les trae, no con las que ustedes quisieron tener.
- mueren a los consuelos espirituales. Ustedes se agarran a los consuelos que Dios les dé. A las lágrimas que les dé, agárrense bien a ellas y si Dios se las quita, si Dios quiere que usted pase por esas purificaciones, noches del sentido y noche del espíritu, no se quejen, ¿eh? Y díganle al Señor: Señor si Tú a mí no me arredras, Tú me estás queriendo… Mientras más árida y seca estoy, más me quieres Tú. Así, con eso, pues ya se pasa mejor la aridez… Cuando el demonio las persuada a ustedes de que ustedes están ya condenadas, que ésas son las pruebas de la purificación del espíritu, díganle al Señor: aquí Satanás no hace más que decirme que yo estoy condenada, pero yo no se lo creo… Se lo dicen a Él , ¿eh? Y así con eso ya están ustedes despojadas de todo y muertas a todo…
- ¡Ah, claro! A la fama, tienen que morir a la fama. A usted lo mismo le da ser abadesa que ser cocinera, ¿verdad? Lo mismo le da un oficio que otro, ¿verdad?... ¿Todavía no están muertas a los oficios?...
La fama, las ocupaciones, las compañeras, la voluntad propia, la lengua, la patria, la familia y los consuelos espirituales… Y cuando hayan muerto a esto, ya están muertas. ¿Ya está bien?... Hasta que a los tres o cuatro días resucitan… y una vez que resuciten… ¡a morirse otra vez! ¿Saben ustedes cuántas veces hay que morir y resucitar? ¡Setenta veces siete!... Y si las coge la muerte muriendo y resucitando, muriendo y resucitando, son ustedes como el Señor, que iba camino del Calvario, que es la muerte, y allí: Venid, benditos de mi Padre… Y ya está… es que yo todo se lo cuento al Señor… todo se lo cuento a Él.
…Dice San Juan de la Cruz que las almas así, Dios tira con tal fuerza del alma y las almas tiran con tal fuerza de Dios, que las carnes ya no pueden sujetar el alma y el alma sale, y eso es morir de amor… Y esas almas ya no pasan por el Purgatorio, porque ya están purificadas de amor de Dios. Y no pasan por el juicio, porque ya están juzgadas de antemano y aprobadas. Bueno, pues a mí me dio mucha luz… Cuando me veo en algún apuro o viene algún contratiempo o un desplante o algo, digo: Bueno, ¿y a mí qué me importa todo eso, si yo voy a morir de amor?... ¿A mí qué más me da… que me ahogue, o que muera en el hospital, o que muera en la cama, que nieve, que haga frío, que pierda el tren, que no lo pierda, a mí qué más me da, si tengo que morir de amor? ¡A mí qué más me da! Puede que a lo mejor les ayude a ustedes.
Procuren desarrollar ustedes un poco de soledad por Dios, un podo de soledad por la ausencia de Dios… Eso hace mucho bien al alma… Soledad de Dios… Ausencia de Dios…como que les cuesta llevar ya tanto tiempo aquí, ausentes de Él… que la vida se va gritando…Aquello de Santa Teresa cuando daba el reloj se alegraba porque ya le quedaba una hora menos de… ¿verdad que sí? Y luego, al acostarse, pues otro día más cerca… Ya otro día más… por la noche estoy un día más cerca de Dios… Así… cierta ausencia de Dios… Esa ausencia de Dios ayuda mucho
Muchas gracias, Soledad.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
Soledad, si quieres te las puedo enviar por mail. Mi direcciòn està en la secciòn de miembros. No sè si vale la pena meterlas por completo acà, haciendo demasiado largos los posts. Una cosa es una sola carta y otra 6 o 7.
Flavia, como problema de espacio, no hay ningún problema en que las copies y pegues aquí mismo. Cuido el espacio, pero en cuanto a duplicados o pegatinas innecesariamente largas que se resuelven con un simple link a otro sitio, pero en cuestiones así es distinto.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
Perfecto entonces.
Las copio apenas puedo!
Flavia, no puedo acceder a tumail, te doy el mío para que me mandes las cartas que tengas, yo tengo otras. Gracias!
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Editado por el coordinador: tratamos de no dejar direcciones "al aire" para evitar los cazadores de mails. Se la paso por mail privado a Flavia.
Este párrafo de la carta del P. Llorente a las carmelitas descalzas de Mancera, nos puede servir para comprender la importancia de lo que hacemos, por más pequeño que parezca, si está bien hecho. ¡Que lo disfruten!
"Con Jesús por Presidente, ¿qué pueden temer? Y si viven sin temores, viven vida de cielo, donde ya no hay temores. El vivir sin temores hace también que se viva muchos años sin enfermedades nerviosas ni úlceras. Por eso, es bien sabido lo mucho que viven las monjas de clausura. Comen poco, duermen poco, hablan poco, trabajan con moderación, viven unidas a Dios, y con esto ven pasar los años como si fueran días, salvo alguna que otra visita al médico, a ver si pasa algo y alguna que otra visita del dentista, a ver si hay alguna muela que dé trabajo. Vida pacífica. También las abejas viven en paz en la colmena, y buenos panales de miel que fabrican. Puede uno pasar junto a una colmena sin oír nada. Y, sin embargo, allí se produce el alimento más dulce debajo del sol. Puede uno pasar junto a un convento de Carmelitas Descalzas sin oír absolutamente nada, si no es acaso las melodías del órgano. Y, sin embargo, en ese convento están acaeciendo acontecimientos poco menos que cataclísmicos: porque en ellos se forjan santidades descomunales, se convierten pecadores empedernidos, y se obtienen del cielo gracias que caen como lluvia mansa sobre la faz de la tierra, y lo mismo fertilizan para el bien, como espantan a los demonios ocupados en el mal."
Soledad
en ese convento están acaeciendo acontecimientos poco menos que cataclísmicos
Qué bella descripción.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
Encontré estito más del P. Llorente, creo que vale la pena leerlo:
"Yo siempre concebí al misionero como un héroe cristiano. Viene a las misiones a dar su vida por Cristo jirón a jirón, pellizco a pellizco, sufriendo, aguantando, devorando las diez plagas de Egipto, envejeciendo y muriendo plácidamente in terra aliena. Pero siempre le imaginé contento de poder gastar así su vida. Por tanto debe dar gracias a Dios por esos jirones que le arrancan del alma y del cuerpo, por los pellizcos, por las heces apuradas. Debe dar gracias a Dios, como San Andrés se las dio al contemplar la Cruz.
Tal vez sea esta actitud la que ha motivado en mí el estilo de mis crónicas a través de 20 años corridos. ¡Hombre, venir a Alaska y quejarse del frío y de la soledad! ¿O es que esperaba verme con Vegas de Granada? Por eso me he desposado con el clima y con la soledad y con los eskimales, y ancha es Castilla.
Pasa que al abrazarse uno así con las espinas, (que son espinas, no lo dudemos) parecen convertirse en flores blandas y olorosas. Cuando yo me veo en algún apuro por los rastros de nieve perdidos en la tundra, le digo al Señor: «Señor, si muero por Ti, estupendo. No se os de nada de mí. Mirad por vuestra divina gloria y servíos de mí como os plazca. Con que sigas siendo Dios, ya queda yo contento».
Así tonterías y disparates que me dejan el alma blanda y fervorosa, que logra ahogar ese tedio natural de las penalidades continuadas o frecuentes."
"...De los 22 años que llevo en Alaska he pasado 14 completamente solo. Se necesita mucha gracia de Dios para no
estropearse uno espiritualmente en medio de tanta falta de espíritu
como le rodea a uno día y noche, año tras año.
A mí me ha ayudado mucho vivir en continua comunicación
con Dios, de modo que a todas horas, esté donde esté, es como si
estuviera en la iglesia o poco menos. Una vez que se ha trabado
amistad con Jesucristo de verdad es muy fácil conservarla y
aumentarla; por El no queda..."
En el último retiro que hice el P. Nos leyó algunos escritos del P. Llorente y nos contó cosas tan lindas de su vida. Un lujo! Mil gracias por subirlas...
Al alba dije : !Ven!, ven!
COPLAS HUMORÍSTICAS
Para las Carmelitas de Cristo Rey
En San francisco de California.
Akulurak, Yukon Delta, Alaska.
Pascua de Resurrección.
A todas las Madrecitas
que viven en Cristo Rey
y a todas las Hermanitas
que guardan allí su Ley,
En este día glorioso,
Pascua de Resurrección,
un saludo cariñoso
de todo mi corazón.
Quisiera estar con ustedes
este tan solemne día
y disfrutar a porfía
con sus ilustres mercedes.
Con ustedes vivo unido,
monjas mías del Carmelo,
en ese caliente nido
que es antesala del Cielo.
Tendrán caras macilentas
de tantísimo ayunar,
las almas muy opulentas
de tanta gracia ganar.
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Los ojos muy lacrimosos
de la Cuaresma pasada
estarán hoy muy gozosos
y riéndose de nada.
Aquellos rostros tristones
más serios que una pared
hoy estarán juguetones
que será cosa de ver.
Pasáronse velozmente
los ayunos cuaresmales,
hoy nos suenan de repente
mil músicas celestiales.
En todo nos parecemos
a nuestro Hermano Jesús;
sufrimos y padecemos
en una penosa cruz.
Este mundo tan bellaco
está sembrado de cruces;
tristes, enfermos y flacos
nunca nos es todo dulce.
Treinta y tres anos seguidos
Jesús sufrió en esta vida,
pobre, triste, perseguido
hasta la cruz deicida.
Pero a tantos sufrimientos
quiso ponerles hoy fin
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resucitando radiante
día primero de Abril.
Se acabaron los dolores,
las penas y sufrimientos,
las cruces, los sinsabores
y los pesares sin cuento.
Se acabaron los aullidos
de la caterva judía;
cesaron ya los gemidos
del Corazón de María.
Adiós, noche tenebrosa,
del jardín de los Olivos;
muerte y pasión pavorosa
de nuestro Dios uno y trino.
Os venció a todos Jesús,
de todos triunfó mi Amante,
al resucitar radiante
hoy por su propia virtud.
La resurrección de Cristo
es un milagro tan fuerte,
que con él mató a la muerte
y venció a sus enemigos.
Nuestros cuerpos delicados
ya no mueren para siempre;
de los sepulcros callados
saldrán un día valientes.
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En cuerpo y alma gloriosos,
Madres mías del Carmelo,
volaremos hasta el cielo
a ver de Jesús los ojos.
Y extasiarnos ante Dios
y sus Angeles y Santos,
libres de penas y llantos,
seguros, muertos de amor.
Pascuas floridas, eternas,
que nos prepara Jesús,
por haberle aquí seguido
desde el pesebre a la Cruz.
Por eso cantamos hoy
y reímos todo el día;
por eso a todos les doy
un mensaje de alegría.
A reírnos, a cantar,
a tocar las castañuelas;
todo el día platicar
y narrar la buena nueva.
Hablen hoy todas a voces
regocíjense a sus anchas;
que Jesús quiere que gocen
y canten sus alabanzas.
Que la Hermana cocinera
haga dulces cochifritos,
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que eche azúcar y canela
en esos sabrosos guisos.
Coman y beban alegres,
Jesús ha resucitado,
y con su querida
Madre muchos ratos ha pasado,
llenándola de alegría,
colmándola de placer,
diciéndola que algún día
la subirá junto a EL
Jesús y María gozan
en esta Pascua florida;
gocemos también nosotros
que somos de su familia.
A rezar Avemarías,
a reírnos, a cantar,
a recitar poesías,
los aires a alborotar.
Triunfó Jesús de la muerte,
triunfó también del pecado.
¡Oh Madre, qué buena suerte!
Hoy Jesús nos ha salvado.
SEGUNDO LLORENTE
Jesuita eskimal
DE ALGUNAS CARTAS DEL P. LLORENTE
Un Padre Jesuita nos ha
proporcionado estos fragmentos
de cartas del P. Llorente, que por
su alta espiritualidad, merecen
ser leídos y meditados despacio.
En su carta menciona Vd. al P. X., al que llama santo; ya he oído que
se ha hecho ruido de milagros por su intercesión. Nunca faltan. Los simples
burros de carga por amor a Jesucristo son los que forman en el Cielo
la aristocracia y se sientan con el Rey. Mientras que los sabios y
distinguidos por amor a sí formarán allí el proletariado amorfo y ramplón
que se salvó dejando pelos en la gatera.
* * *
Yo ya llevo 19 años de sacerdote. A veces en ratos de meditación
reposada me entra un miedo tremendo al pensar lo que espera de nosotros
el Señor y lo que le damos. Bien debiéramos vivir ardiendo en amor de
Dios, sin que por pensamiento se nos pasara, el apegamos a nada del
mundo. Anoche en el Vía-Crucis, al llegar a la 10ª estación, me afecté
mucho ante el pensamiento de que lo único que tenía el Señor al morir era
lo puesto, y que aun esto se lo quitaron.
Yo no sé. Pero el Evangelio es aún el libro cerrado con siete sellos.
Si uno de nosotros se propusiera ser de veras otro Cristo, le tendrían por
loco. El santo tiene que ser por fuerza un chirlado. Todos vamos muriendo
muy prudentes, muy graves, muy atendidos y muy adocenados.
En la práctica el Evangelio no está en vigor. ¿Qué sacerdote no
quiere ser obispo, y qué obispo no quiere ser Cardenal? ¿Por qué se da la
enhorabuena al recién nombrado Provincial? Me escribieron que cierto P.
Provincial había sido muy bien recibido por su reconocida amabilidad.
Si hubiera sido tenido por un ogro, ¿le hubieran recibido del mismo
modo? La obediencia así pasa a ser cosa muerta. El ejemplo y la doctrina
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de Cristo también cosa muerta para la santidad que El espera del sacerdote.
Los jóvenes lo aprenden de los viejos y así sucesivamente al infinito...
Ya tenemos la prudencia del mundo heredada, asimilada y aceptada.
Por fortuna habrá siempre algún rebelde que se aferre a la doctrina de
Jesucristo y escoja ser el último en el peor rincón de la casa. Vivimos de lo
que nos ganaron y ganan esos rebeldes, que luego son venerables, beatos y
santos.
* * *
Vivo pared por medio del Sagrario. El y mi lecho están separados por
un tabique delgadísimo. Yo no sé lo que pudo mover al Señor a concederme
privilegio tan extraordinario. A mayor debilidad, alimentos más exquisitos.
Es el amor de los padres al hijo enfermizo. Tendré que dar una
cuenta estrechísima y eso me hace temblar naturalmente. Con todo entre
Jesucristo y yo ya se ha establecido un vínculo que hace que mire a la
muerte como la gran liberación. Nos queremos demasiado para que se
meta de por medio un temor servil.
* * *
Creo sinceramente que me han dañado muchas alabanzas necias que
yo en mi corazón sé reputar por verdaderas patrañas. Hay gente simplona,
que no vacila en tributar alabanzas sin ton ni son. Pudiera ocurrir que Dios,
las permita para alentarme. Pero a mí se me antojan patrocinadas por
Satanás, para arruinarme. Lo que me ha dado la vida en esto es mi vulgaridad.
Adiós, P. Maestro, ojalá caigamos cerca en el cielo. Por lo menos
habrá teléfono y telescopios; que aquí en Alakanuk ni eso siquiera tenemos.
Si en el cielo hubiera separación de clases, pediremos fusión alguna
vez para pasar el rato, allí donde ya no hay ratos, ni relojes, ni otra alguna
distracción, sino entonar el "Santo, Santo, Santo...". A. V. R. nunca le oí
cantar. En el Cielo le darán de valde una voz nueva. No se apure. Todo
suyo en el Altar...
* * *
Puedo decir con toda verdad que sigo el mismo de siempre. Con el
mismo espíritu, porque en el espíritu no hay partes, ni extrapartes, ni
células que se renueven ni envejezcan. Mi espíritu es el mismísimo de los
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días de Carrión, aunque enriquecido con más experiencias, estudios y
reflexiones.
* * *
Estoy continuamente renovando la guardia con que me vigilo a mi
mismo. Contra el lujo, pobreza; contra la independencia, obediencia ciega;
contra la libertad mal entendida, sujeción al horario; contra las lecturas
mundanas, lecturas espirituales; contra la comodidad perniciosa, la
sencillez de la casa de Nazaret. No tengo radio y aquí la radio se considera
como una necesidad y no hay eskimal que no la tenga. Jamás voy a un
cine. Nunca leo una novela sino en casos rarísimos y singularísimos de
estudio especial. No bebo vino ni menos tomo bebidas alcohólicas. Por
supuesto no fumo ni sé a qué sabe el rapé. Al ver los estragos que causan
en las almas tanto sacerdotales como laicas, estos vicios pequeños, que no
son pequeños si se les deja crecer, yo me revelo asqueado y me parapeto
detrás de una muralla de principios evangélicos, que invoco en mi defensa.
Cada día veo más claro que el Evangelio es un libro sellado para el cristiano
en general y que son contados los que le han abierto y le han sabido
descifrar.
* * *
Sólo el tercer grado de humildad hace al alma libre de verdad. Toda
libertad no es genuina y no nos librará de temores y preocupaciones
interiores y otras pérdidas y pestes, que crecen en los eriales del alma no
regada por el espíritu divino. San Ignacio llegó al límite; pasar de ahí, sería
morir de amor y perderse en Dios para siempre.
“AMIGO FUERTE DE DIOS”
(En memoria del Padre Segundo Llorente, misionero en Alaska)
En esta ocasión expongo algunas experiencias que escuché del gran misionero
español en Alaska, padre Segundo Llorente, S.I. Creo que dejarán un poso en el alma y la introducirán en Dios.
En 1973 le llevé una tarde a un convento de Carmelitas Descalzas. Las madres le
preguntaron cómo se apañaba él en aquellos días y noches de soledad total en Alaska y cómo hacía oración. Respondió:
“Miren ustedes, yo comparo la oración con un hombre que sale con su perro al
campo. Se sienta a la sombra de un árbol y se pone a leer el periódico. El perro se
enrosca a los pies del amo y se está allí quieto. Pasa el tiempo y el hombre se levanta,
porque el sol ha ido corriendo y la sombra ya no le cobija. Busca otro árbol y sigue allí
su lectura. El perro abre primero un ojo, después el otro; olfatea, busca al amo y se va
junto a él. Vuelve a echarse a su lado, y de nuevo queda quieto. No se dicen nada.
Pero el amo está contento con la compañía de su perro, y el perro está contento junto al amo. Esto es todo”.
En los Ejercicios Espirituales que nos dio ese mismo año habló de la dureza de
vida en Alaska. Recuerdo una anécdota que nos contaba y que me impresionó
profundamente.
Tras toda clase de penalidades, agotado por el esfuerzo y el hambre de ocho días de trabajo sin descanso, navegaba hacia el río Yukón por un afluente sin
apenas corriente. El motor de su barquito se paraba continuamente y aquella travesía
no terminaba jamás. Fue entonces, cuando armado de toda su fe y apoyándose en
todos los santos, en la Virgen y en las llagas de Jesús, pidió al Padre de los Cielos: “que no se vuelva a parar, Padre, que no se pare”.
Justo en ese instante el motorcito hizo explosión y se paró. El padre, puesto de rodillas en el barquito y con los brazos en cruz, exclamó: “No importa nada, Señor, aquí lo único que importa es que Tú sigas siendo
Tú”.
Al día siguiente fui a verle y le dije: “Padre, ya no necesito más. Con esto que
contó anoche me basta para todos los días de Ejercicios Espirituales que me quedan”.
Entonces fue cuando me dijo algo que me sacudió toda el alma: “Bueno, es que
como yo había hecho aquella oración con toda mi fe, comprendí que Dios me probaba
y, como no quería que Él sufriera al ponerme a prueba, le grité: ¡No importa nada, aquí
lo único que importa es que Tú sigas siendo Tú!”.
(Agosto 1989)
JAJAJA, esto es una especie de monólogo, más o menos como lo que manda Rosy
y muchas veces me dan ganas de no subir más cosas, pero ahora estoy segura de que alguien puede leer algo y le puede ayudar, no lo hago por otra cosa: no hay que ser egoistas y guardarse lo lindo para uno solo.
Un abrazo a alguien o a nadie ![]()
La primer parte ya la habìa incluido, e incluso la habìa comentado creo que Maricruz, pero la verdad...no sè donde la publiquè!! La segunda anècdota, la habìa leìdo y me impactò mucho, pero despuès no la pude encontrar màs, y no tenìa tiempo de releerme todo lo que tenìa de Llorente, asi que ya ves, me has hecho un favor porque ahora cuando la quiera compartir, me basta entrar acà que sè que la puedo encontrar.
Me hago cargo del abrazo. ![]()
En la "next version" de ETF incluiré un botón "megusta-nomegusta", como en facebook, así te puedes sentir "interactuada". Personalmente, pienso que cuando uno cita textos así, no deberia esperar nada en especial de respuesta de los demás. Otra cosa es si hicieras un comentario personal respecto del texto. Así como están son muy buenos para quien quiere acercarse, en este caso, a la fugura del P. Llorente, pero no son mensajes que sean, en sí mismos, parte de un "diálogo". Gracias por citarlos.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
La verdad es que paso días sin poder entrar a leer un rato. Pero este hilo no me lo pierdo.
Y ahora digo de todo corazón que ese relato de la barquita, sin excluir nada del resto, por supuesto, pues que ese relato de la barquita me ha acelerado el corazón. Por eso solo ya lo llevaría a los altares, puesto que lo que hace al santo no son los milagros, como vulgarmente piensan muchos, sino vivir hasta el extremo la fe, el amor y la esperanza. Ese no querer que Dios se entristezca por haberlo probado es de una ternura y una pureza de corazón que nos dicen más lo que es el espíritu cristiano que muchos sesudos tratados.
Acabo de incluir sin duda alguna al P.Llorente en mi "face" particular de santos amados.
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
"Volaremos hasta el cielo para ver a Jesús los ojos"
Me lo llevo para mi contemplación.
Que coplas tan buenas, gracias!!
Que abundancia mística; rezuma santidad un Vianney hispano.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo
Alex
Le he suscitado del norte, y viene, del sol naciente le he llamado por su nombre. Is 41,25
Érase que se eran Beatriz, Marisa y Pili, trillizas por la gracia de Dios, que tras hacer su Primera Comunión el 24 de mayo de 1981, empuñaron bolígrafo y papel y escribieron sendas cartas a su tío Segundo, el que vive ahora en Pocatello, tras haber pateado y repateado los hielos polares.
No tenemos a mano las cartas de Marisa, Pili y Beatriz, porque su tío las tiene y retiene allá en Idaho, USA.
Pero afortunadamente tenemos las respuestas, sendas también, que el tío Segundo escribió a Pili, Beatriz y Marisa, que reflejan una felicidad tan grande que a uno le entran deseos de investigar de dónde le viene.
Si el Sr. Alcalde de Pocatello supiese que esa ciudad para miles y miles de cristianos era como si no existiese, quizá se enfadaría por la ignorancia nuestra. Pero estoy seguro que si llegase a enterarse que ahora sí sabemos que existe, quizá se animaría a condecorar con una gran medalla geográfica al culpable y causante de que miles y miles de cristianos incluso amemos a Pocatello, «porque allí vive ahora el P. Llorente».
J. S. V.
Queridísima Beatriz:
Me dices en tu preciosa carta que te gustaría darme un abrazo bien fuerte. Pues fíjate el abrazo que te daría yo a ti ¡te dejaría sin respiración! Te lo aseguro.
Dices que en Villafalé lo pasáis chipén. ¿Dónde aprendiste esta palabra que es pura jerigonza? Pues sabe que me la has pegado a mí y ya la voy a usar como si fuera mía.
Me preguntas si es cierto que tú y yo nos parecemos. Pues sí: bastante. Los ojos, igualitos. Las narices, no digamos. La boca, totalmente igual. En lo que no nos parecemos es en el pelo; que yo ya voy para calvo y tú tienes una melena negra que ya la quisieran las princesas de Inglaterra. Peor para ellas; claro está que sí.
Dices que hay gente que cree que yo ya estoy en el cielo y espera que yo les ayude desde allí. Bueno, todavía me queda algo de tiempo para subir allá. Primero habrá que dar una vuelta por Villafalé a oler las violetas de los prados y oír cantar a los ruiseñores. Como Villafalé y Mansilla Mayor no hay nada en España. La pura verdad. Ojalá os visite el Papa cuando vaya a España. Le voy a escribir que no deje de visitaros ¡con lo bien que dormiría en el chalet! Yo no he perdido las esperanzas de dormir en ese chalet que por lo visto es un verdadero encanto; pues todos se hacen lenguas de él.
Por la foto se ve que tienes mucha habilidad para hacer cosas bellas con las manos. También se ve que eres algo mandona y que tienes tu genio. Todo esto te puede servir mucho en la vida para salir a flote. Todos los grandes personajes tenían dotes de mando y tenían su genio. Uno que no tenga genio no vale para nada: es un calzonazos; créemelo.
Dices que Pili no sabe si hacerse monja o no. Ya la ayudaré yo a pensarlo bien.
También dices que has oído que yo estoy muy bien. Pues es la pura verdad. A pesar de mis 76 años me muevo como si fuera joven; ando tieso y aprisa; nunca voy al médico para nada; predico unos sermones largos y con voz de trueno; como de todo y nunca he estado a régimen; parto las nueces y las avellanas con los dientes como si tal cosa. Solamente cuando voy a visitar a los enfermos que viven arriba en una colina llevo la cacha para subir mejor y para espantar a los perros que andan sueltos y me ladran. Al ver la cacha no se me arriman por nada. Hay que saber defenderse en este mundo pícaro.
«Beatriz» quiere decir «la que hace feliz», así que tienes buen nombre. No solamente tú tienes que ser feliz, sino que tienes que hacer felices a los demás.
Bueno, guapina, saliste un verdadero encanto. Dios te libre cuando yo te vea, porque te voy a dar un abrazo que te deje sin respiración como te dije arriba.
Tu tío que te quiere una enormidad,
El Padre Segundo
Queridísima Marisa:
Un millón de gracias por tu carta tan bonita. Y lo mismo tu retrato. Me dices que me mandas cien besos. Ya podías contentarte con cincuenta; pero se ve que saliste a mí en lo cariñosa. Yo te di nada más 5 besos en la foto para no estropearla; pero hubiera querido darte por lo menos 500. Tú te lo mereces todo.
No sabía que habíais tenido la visita de la familia de Riaño que me visitó. Lo pasamos chipén hablando en leonés. Ellos creían que yo ya me estaría cayendo de puro viejo y achacoso; pero se encontraron con que no era así y nos reímos no poco sobre el caso.
Me preguntas quién me hace la comida y quién me lava y me plancha la ropa. Viene una criada durante el día. Y cuando no viene, cocinamos nosotros: el otro Padre y yo. No nos morimos de hambre; pierde cuidado. El otro Padre tiene un barrigón tremendo. Yo estoy mucho más decente; porque como menos. Hay gente que come demasiado ¿verdad?
Dices que abuelo Liborio siente dejar la casa vieja por el chalet. Cuando nos acostumbramos a algo, cuesta dejarlo; como nos cuesta dejar los zapatos viejos que nos caían tan bien por otros nuevos que nos aprietan algo.
Me dices que no te quieres casar con el Príncipe de Asturias, y haces bien; porque esa gente son una calamidad; y luego a lo mejor mueren de un tiro que les pega algún comunista, No te cases con él. Tampoco quieres ser Carmelita. Bueno, eso no estaría del todo mal; pero tampoco hace falta que seas monja. Ya me dirás lo que piensas cuando tengas 20 años. Lo mejor será que te cases con un chico guapo que tenga buenos prados y muchas vacas. Así no te faltará leche fresca, huevos frescos, conejos de las conejeras, miel de las colmenas, algún lechazo y en fin vivirás como una princesa bien comida y bien bebida y bien gorda, aunque no conviene mucha gordura.
Que no se te olvide poner Segundo uno de tus hijos. Si no me lo prometes, ya no te vuelvo a escribir aunque me vuelvas a mandar otros cien besos.
Bueno, riquina, que sigas tan maja y que estudies lo más que puedas; pero lo principal es que seas muy buena... «porque al fin de la jornada — aquel que se salva, sabe — y el que no, no sabe nada», como dijo el poeta. Hazte cuenta que si te viera, te comería a besos.
Tu tío que te quiere mucho, Tío Segundo
Queridísima Pili:
Tú eres la más generosa de las trillizas, pues me dices que si voy a Villafalé entre todos me pagáis el viaje con gusto. No, hija mía, a mí me sobra el dinero; lo que me faltan son ganas de viajar, pues ya he viajado demasiado en mi larga vida. Pero a veces sueño en esos prados de Villafalé llenos de flores, y me imagino a mí mismo sentado en la hierba debajo de un nogal con las trillizas sentadas a mi lado escuchándome las historias de mis andanzas por estas Américas tan lejanas. Vosotras preguntando y yo contestan do. ¿No se te está haciendo ya la boca agua? Se me está haciendo a mí. Y luego vendría abuela Agustina con refrescos y ella también se sentaría a escuchar y preguntar. Y a lo mejor abuelo Liborio también vendría a sentarse; aunque de esto ya no estoy tan seguro, porque él todo tiene que ser trabajar, trabajar y trabajar. Trabajar para ganar dinero para pagarme el viaje; ya lo sé yo.
Dices que me prepararás una habitación en el chalet y hasta un despacho para escribir y recibir visitas. ¡Pero cuidado que saliste maja! Y hasta me harías la cama y me lavarías y plancharías las camisas. Dichoso el novio que se case contigo. Aunque no; he oído que andas pensando en si ser o no ser monja. Todavía tienes 8 años para pensarlo; pero estoy casi seguro que sí lo serás; porque aquella foto donde salisteis las tres, se la mandé a las monjas de California, y ya me escribieron que están rezando para que una salga monja sin falta. Y claro está, tiene que salir la que ya lo está pensando; que eres tú.
La señora Yiyí me llamó por teléfono y me habló hora y media seguidas y todo lo habló ella. Quedó muy impresionada de la película de la primera Comunión y dijo que como eso no hay nada en el mundo. Será mejor que no me la mandéis, porque no haré más que llorar de alegría, y aunque sea de alegría, llorar siempre es algo penoso.
Dices que estáis tristes porque Luis A. tiene que ir a la mili a Gerona. Ay, hija mía; antiguamente los quintos tenían que ir a Melilla a matar moros y a que los matasen a ellos; y antes tenían que ir a Cuba y a las Filipinas y las pobres madres no hacían más que llorar. Ahora los quintos lo pasan chipén. Gerona está a un paso, además puede aprender catalán que le vendrá bien para ordeñar las vacas; que dicen que dan más leche si se las habla en catalán. No sé.
Te despides con «muchos besos». Que pasen de 100 para ser más generosa que Marisa. No dejes que te gane ella.
A Marisa ya la distingo; pero a Beatriz y a ti me cuesta mucho distinguiros, aunque ella se parece a mí un poco más, a no ser que me equivoque; porque tú no pudiste haber salido más salada.
Saluda de mi parte a tus padres y a los abuelos y a tía Pili y tía Tinina, y al sargento Luis sin olvidar a tío Amando su hermano, y lo mismo si ves a tía María y a los de Mansilla Mayor. Les dices que sigo tan valiente entre estos americanos tan sosos que confunden la gimnasia con la magnesia.
Te quiere mucho,
Segundo Llorente