Según concepciones antiguas, los astros celestes determinan o revelan los destinos humanos El Mesías tiene su astro, que los magos reconocen (Mt 2,2-10). Una constelación de siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias (Ap 1,20). En la proyección celeste del Ap muchos astros celestes son arrastrados por la cola del dragón (Ap 12,4), mientras que la mujer se corona de una constelación nueva de doce estrellas La caída de los astros es dato de la escatología (Mt 24,29) Astro matutino es el Mesías glorificado, que se opone a la arrogancia del hombre de Is 14,12.