Jesús les dedica especial atención las admite en su compañía (Lc 8,2), en su amistad (Jn 11), les dedica milagros, perdona a la adultera (Jn 8,11), admite la unción (Lc 7,36-50), son protagonistas en la sepultura y en los primeros momentos de la resurrección Figuran en los saludos de las cartas Son iguales en el bautismo (Gal 3,28) y en la esperanza (1Pe 3,7). Su función es subordinada (no se considera indignidad ser súbdito) en la familia (1Tim 2,15) y en el culto (1Cor 11,3), puede hablar con el velo puesto (1Cor 11,5), no debe hablar (1Cor 14,34; 1Tim 2,12) Sobre las viudas (1Tim 5,3-10) ↗María.