Obviamente este no es un lugar geográfico, pero sí una referencia geográfica compleja y curiosa.
Hay en a Biblia varios "mapas de pueblos", algunos muy abarcadores, como el muy famoso de Gn 10, que busca ser un mapa del conjunto de todos los pueblos del orbe, distribuidos entre los tres hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet. Es notable, por ejemplo, el mapa de la Ira de Yahvé en Jeremías 25,17-27: los grandes profetas bíblicos sentían que, si sólo puede haber un Dios, por más que sea el Dios de Israel, algo tenía que decir a todo el resto de naciones.
También san Lucas presenta en Hechos un mapa de pueblos para indicar la reunión de toda la diáspora judía a través de la predicación, en el momento mismo de la efusión del Espíritu en Pentecostés.
El mapa no ofrece una simple acumulación de nombres, sino que parece construido bajo una rigurosa lógica, sólo que tal lógica es aún discutida por los exégetas: «Nadie sabe con seguridad de donde pudo sacar Lucas esta lista de naciones, muchos comentaristas piensan que la lista en los v 9-10 ha sido tomada de alguna fuente y modificada por Lucas» (Fitzmyer).
El P. Alonso Schökel comenta: «La lista, metida a la fuerza en la pregunta de los presentes, quiere dar impresión de pluralidad y totalidad. Mirada de cerca es desconcertante porque baraja pueblos, regiones, provincias romanas, mete a Judea. Cretenses y árabes podrían abarcar occidente y oriente.» (Biblia del Peregrino, nota a Hch 2,9)
Todos están de acuerdo en que la lista lee un mapa de este a oeste y de norte a sur, con ese añadido final de "cretenses y árabes", que resulta un tanto confuso, aunque parece aceptable la perspectiva del P. Alonso Schokel, recién citado, de leerlo como totalización de occidente (cretenses) y oriente (árabes).
Daniel Marguerat hace una interesante propuesta de lectura:
«Una observación atenta a las partículas de unión hace aparecer doce nombres en tres series de cuatro, luego una mención aislada y después dos pares:
-cuatro pueblos: partos y medos y elamitas y los habitantes de Mesopotamia;
-cuatro provincias romanas: Judea y también Capadocia, el Ponto y Asia;
-cuatro regiones: Frigia y también Panfilia, Egipto y la región de Libia que limita con Cirene;
-una mención aislada: y los romanos residentes;
-dos pares, el primero de categoría religiosa (judíos y también prosélitos) y el segundo de categoría étnica (cretenses y árabes).
-Formalmente desentonan dos menciones: la de los romanos forma un añadido y el par judíos/prosélitos se sale del código étnico-geográfico; detrás de ellas debe de haber una intención oculta.
Como muestra el mapa adjunto [ver mapa 2], la lógica del catálogo es circular y traza una serie de arcos que van del este al oeste. 1) Del territorio de los partos a Mesopotamia; 2) de Judea a la provincia de Asia, 3) de Frigia a la Libia cirenaica, a lo que se añade el apéndice romano; 4) el par final, «cretenses y árabes», ocupa una posición recapituladora y cierra esta geografía con una línea noroeste/sudeste. El eje de irradiación se sitúa en el Próximo Oriente, en Judea o en Siria. El catálogo despliega, pues, el universo circular, la vuelta al mundo tal como se dibuja para el hombre del Próximo Oriente. Dicho de otra manera: Lucas ha querido inculturar la representación de universalidad que podía tener la multitud de Pentecostés. Ha recompuesto la imagen del mundo visto desde Jerusalén. Al recurrir a la práctica culta de las listas de naciones tal como la conocían tanto la literatura judía como la literatura grecorromana, ha conferido un toque erudito a su relato.» (tomado de Marguerat, Hechos I, ver allí mismo más consideraciones sobre el tema. De allí tomo también el mapa 2, que acompaña este artículo)
Sobre lo dicho por Marguerat, me atrevería a señalar que los reinos de Partia, Media, Elam y Mesopotamia... no son sólo orientales, son arcaicos. Sugiero que es como si el mapa empezara no sólo al oriente, sino atrás en el tiempo, y fuera avanzando a la vez en el espacio y en el tiempo, hasta llegar a judíos y prosélitos venidos de Roma.