Con una superficie de unos 9.200 km2, Chipre es la tercera isla más grande del Mediterráneo, tras Sicilia y Cerdeña, un poco más grande que Creta. Está ubicada a unos 120km al oeste de la costa Siria, y poco más de 400km al norte de Egipto. Por su posición estratégica, sobre todo para la navegación, y su producción de cobre, la isla es conocida desde la antigüedad, y hay menciones a ella en las tablillas de Alalak, de inicios del segundo milenio, en las tablillas de Mari, en la correspondencia de Amarna, en ellos el nombre del reino que se emnciona es Alashiya. Hay, sin embargo, signos de asentamientos ya desde el Neolítico precerámico, al menos desde comienzos del IX milenio a.C.
En el AT Chipre aparece asociada sobre todo con Kittim (quizás derivado del nombre de la ciudad que en latín se llamó Citium), como puede verse en el mapa de pueblos, en Gn 10,4, y en muchas otras referencias. También es posible que el nombre de Elishá (Gn 10,4; 1Cr 1,7; Ez 27,7) igualmente remita a Chipre.
Chipre había sido incorporada al dominio romano en el año 58 a.C. y vinculada administrativamente a la provincia de Cilicia. Tras las guerras civiles, quedó definitivamente bajo el poder de Augusto, quien en el año 22 a.C. la convirtió en provincia senatorial, gobernada por un procónsul. No contamos, sin embargo, con una identificación epigráfica segura del procónsul Sergio Paulo mencionado en Hch 13,7, aunque algunas inscripciones de la época han sido relacionadas con él.
La primera vez que aparece en el NT es sólo para mencionar la procedencia de un cristiano ejemplar de la primera Iglesia, Bernabé, de quien se dice además que era levita (Hch 4,36), y que será luego el mentor y compañero de Pablo en su primera etapa de evangelización.
Su evangelización está ligada a la dispersión cristiana que siguió al martirio de Esteban (Hch 11,19-20), y acompañó a la importante evangelización de Antioquía de Siria, e incluso el texto menciona al pasar que algunos chipriotas y cirenenses "hablaban también a los griegos", ampliando el campo de la puerta a los gentiles que se había abierto con el episodio de Cornelio en el cap. 10.
Chipre fue también la primera etapa del viaje misionero de Bernabé y Saulo: desembarcaron en Salamina, donde predicaron en las sinagogas, y atravesaron la isla hasta Pafos. Allí tuvo lugar el encuentro con el mago Elimas y con el procónsul Sergio Paulo (Hch 13,4-12).
Hechos de los Apóstoles separa a Pablo y Bernabé en 15,39, pone a Bernabé rumbo a Chipre, y ya no volvemos a saber de él. Sin embargo Pablo lo menciona como un personaje conocido también por sus comunidades griegas de Corinto, evangelizadas después, (1Cor 9,6), e incluso también por unas comunidades posiblemente fuera de la red de iglesias principales de Asia, como eran las iglesias de Galacia (Gl 2,13).
Chipre es mencionada algunas veces más en Hechos como referencia importante de las rutas marítimas de Pablo: tanto en el regreso de su último gran viaje evangelizador (Hch 21,3) como durante el viaje de cautiverio a Roma (Hch 27,4).