Tienen derecho de asilo algunas ciudades, especialmente designadas (Dt 19; Nm 35) y de modo especial el templo (1Re 1,50; 1Re 2,28; Sal 11). La función del templo se personaliza en la piedad, de modo que Dios mismo es el asilo y refugio del hombre (Sal 7,2; Sal 31,2.20, etc.); en tales casos, la imagen del refugio puede tomar aspecto militar de baluarte, fortaleza (Sal 18).