Se manifiesta en la ↗alabanza propia, el gloriarse y alardear. Un rey alardea de edificios fastuosos (Jr 22,15), Senaquerib, de sus conquistas (Is 10,8-15), Tiro personificada se envanece de su belleza y poder económico (Ez 27,2s), llega a creerse un dios (Ez 28,2-10); Babilonia personificada dice "Yo y nadie más" (Is 47,8). Isaías se burla de la vanidad de las mujeres de Jerusalén (Is 3,16-24).