El hombre comparte la vida de los animales (no con las plantas); sede de la vida es la sangre y el respiro. Es el don supremo y base de todos (Job 2,4; Eclo 9,4), una vida larga es una de las bendiciones básicas. Se relaciona con la luz, que el hombre ve en esta vida, en la tierra de los vivos (Job 33,30). Dios da la vida, la conserva, la aumenta. Porque es Dios vivo y de vivos (Jos 3,10; Dt 32,40), es fuente de vida (Sal 36,10), es señor de la vida (Nm 27,16) y quiere la vida del hombre, incluso del pecador (Ez 18,23.32); tanto que él es la vida del pueblo. Pero liga la vida a la observancia de los mandamientos (Dt 30,15-20). La vida disminuye en la enfermedad y termina en la muerte. Ahora bien, si la vida es el don supremo, en la era futura tiene que triunfar sobre la muerte; si Dios es señor de la vida, puede conservarla o restablecerla. En las escatologías se promete vida larga (Is 65,20) y también la victoria sobre la muerte (Is 25,8). ↗Resurrección.