El culto, como expresión formalizada del sentido religioso, atraviesa todo el AT. Los patriarcas ocupan cúlticamente lugares de culto paganos; en el éxodo Dios pide al Faraón que deje libre al pueblo "para que me den culto"; pero el decálogo no contiene ninguna prescripción cúltica (Jr 7,22; Is 43,23). El culto se practica en algunos lugares privilegiados y en santuarios locales hasta la gran centralización de Josías (2Re 23). En el destierro el culto del templo es imposible, pero es casi lo primero que se renueva a la vuelta. Su importancia no decae en la época de los Macabeos. a) Lugares. La pascua se celebra en familia, en las casas. Para muchos ritos se prefieren las colinas próximas, con ermitas o sin ellas. Salomón construye en Jerusalén un templo, que es central y en cierto modo dinástico; el cisma se afianza con la construcción de templos en Betel y Dan. Josías impone la centralización, que se mantiene después del exilio, frente a los intentos de los samaritanos. Los judíos de la diáspora tenían centros de enseñanza de la Ley y de rezo, pero los de Elefantina construyeron su templo. El templo, como morada de Dios y lugar de culto, ofrece sitios de reunión para el pueblo y zonas de creciente santidad para las diversas ceremonias; véase la descripción en 1Re 6s y Ez 40ss. El recinto incluía los patios y un edificio, con un atrio, una nave (santo) y un camarín (santísimo), b) Los tiempos cúlticos están regulados por el calendario: hay ↗fiestas anuales, mensuales y semanales, y tiempos especiales cada día (Lv 23; Dt 16). c) Entre los innumerables objetos del culto, el más importante es el altar, lugar donde se ofrecen los sacrificios. En sus esquinas, cuatro salientes verticales indican la sacralidad. Ex 25-31 y Ex 35-40 describen con detalle el ajuar del templo. El culto se desarrolla combinando palabras (↗oración) con gestos o ritos. La acción cúltica más importante es el sacrificio; se añaden las libaciones, las posturas y gestos, la procesión, la danza. Sobre los actores del culto, véase Sacerdotes (↗Sacerdote). El culto pierde su sentido y se deprava cuando se disocia de la justicia entre los hombres; de aquí las violentas polémicas de Profetas (Is 1; Is 58; Os 6; Am 5), Salmos (Sal 50) y Sapienciales (Eclo 34-35).