a) El hebreo siente la vergüenza de la desnudez como afrenta: los embajadores de David (2Sm 10,4; Is 20) en una acción simbólica, la adúltera (Ez 16,39), la mujer expuesta a la vergüenza pública (Is 47,2s), Jerusalén personificada como matrona (Lam 1,8). En el paraíso los esposos desnudos no sentían vergüenza (Gn 2,25). b) Otra vergüenza es afín a la timidez y los respetos humanos: sobre la acertada y la equivocada ofrece una instrucción (Eclo 41,14-42,8). Otra es la infamia que acarrea una conducta a sí y a otros: el ladrón sorprendido (Jr 2,26), el hijo a sus padres (Prov 29,15; 1Sm 20,30), la mujer malfamada (Prov 12,4).