El pueblo escogido es portador y revelador de salvación en la historia, tiene una ↗promesa de continuidad que no fallará, y posee a la vez una exigencia de fidelidad. Los dos elementos originan el concepto del resto: Dios castiga la infidelidad del pueblo dejando sólo un resto, pero dejando un resto. Ese resto es la continuidad de historia, de salvación y de esperanza. La idea está presente en textos como Nm 14, incluso en la historia de Noé, a escala universal. El término es frecuente en Isaías (Is 1,9; Is 4,3; Is 6,13; Is 7,3). Durante el destierro se plantea el problema de la identificación: según Jeremías y Ezequiel. el resto son los desterrados de Babilonia (Jr 24: Ez 48). El resto de Israel recibirá las promesas mesiánicas (Zac 8,11ss; Jr 23,3: Miq 5,6)