En la expresión "cielo y tierra" es un componente para designar la creación entera. Por eso la visión escatológica habla de la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra (Is 65,17; Is 66,22). Cielo y tierra son además los dos testigos de Dios en su juicio (Is 1; Sal 50). Los autores del AT se representan el cielo de modo ingenuo, no crítico, traduciendo a rasgos de la experiencia terrestre lo que descubren arriba. De acuerdo con otras religiones, ven en el cielo una revelación de Dios (Sal 8; Sal 19) y lo invitan a su alabanza (Sal 148). Además, el cielo cosmológico les sirve para aplicar a Dios el simbolismo de la morada en proporciones inmensas e inalcanzables. Ésta visión espacial, que sitúa a Dios, no está criticada (excepto 1Re 8), y sirve para generar una serie de imágenes: la corte, el trono, la morada, mira desde arriba, baja, escucha, observa, se pasea, etc. El hombre no puede subir al cielo (Dt 4), intentarlo es la suprema soberbia (Is 14), pero puede ser arrebatado por Dios (2Re 2). ↗Tierra.