Dios es capaz no sólo de renovar lo antiguo, que es como rehacer lo pasado, sino de hacer / crear (↗creación) cosas nuevas o de hacer nuevas las cosas; el hombre debe estar abierto para reconocerlo y aceptarlo. Renueva el pasado (Is 1,21-26; Lam 5,21); creará un universo nuevo, cielo y tierra (Is 65,17; Is 66,22); crea sucesos nuevos en la historia (Is 43,19), una nueva pareja (Jr 31,22), una nueva alianza (Jr 31,31); dentro del hombre un corazón nuevo (Sal 51,12). Eclesiastés se muestra escéptico y niega la novedad (Qo 1,9-11).