Es un acto de solidaridad basado en relaciones de familia o clan, regulada según el grado de parentesco; su objeto pueden ser propiedades, que han de volver a la familia (Lv 25), esclavos que han de recobrar la libertad de la propia familia (Lv 25), la vida de un hombre asesinado que se ha de vengar con la muerte del asesino (Nm 35,14ss) o bien la mujer viuda (Rut). El esquema se aplica a Dios, que se hace solidario de su pueblo, lo redime de la esclavitud (Ex 6,6), lo libra de la cautividad (Is 2), incluso de la muerte (Os 13,14). Aunque a veces se dice que Dios compra, en rigor redime sin pagar precio, y en última instancia venga la muerte sin causar otra muerte. Job apela al vengador de su muerte y espera ser vengado (Job 16,18ss; Job 19,23-27).