Véase Lv 25,8-17.29-31. Esta ley tardía, real o irreal, expresa la convicción de que el Señor es dueño de la tierra, la reparte entre todo el pueblo y no quiere la acumulación de tierras en manos de pocos (Is 5,8-10). Emparentada con ésta existe la ley de remisión de esclavos (Dt 15).