Predicado de Dios es el amor apasionado, exigente, exclusivista de Dios. El Señor es un Dios celoso porque no puede admitir otros frente o al lado de él (Ex 20: primer mandamiento); ofrece su alianza y, en términos conyugales, exige fidelidad exclusiva (Ex 34,12-16). Dios sale por el honor de su nombre, de su casa (Ez 36). También tiene celos por su pueblo, lo protege y defiende, lo salva (Is 9,6). El hombre puede sentir celo por Dios y salir en su defensa (Nm 25; Sal 69,10). Los celos conyugales (Prov 27,4) pueden llevar a un proceso de ordalía (Nm 5,11-31). En otro campo equivale a envidia, rivalidad (Nm 11,26-29; Sal 37,1).