La humildad del hombre como actitud surge de la convicción que Dios atiende y exalta a los humildes; pero no en movimiento interesado, que haría de la humildad farsa. Se afianza con la percepción de que el hombre frente a Dios no puede gloriarse. Humillándose por el pecado (1Re 21,27-29) o humillado en la adversidad (Sal 106,42), el hombre se abre a la misericordia de Dios. ↗Pobreza. ↗Soberbia.