De ordinario, los hebreos se refieren a la conciencia con el término "corazón"; a veces, con la palabra "espíritu"; señalan la interioridad, lo oculto (Prov 15,11; Eclo 15,18-19), la luz (Prov 20,27). A la conciencia afloran los pensamientos o recuerdos "subiendo al corazón". La conciencia psicológica actúa sobre todo en lo ético. A desarrollar la conciencia ayuda la Ley y un tipo de sacrificios por "inadvertencia" (Lv 5), también la denuncia profètica (1Sm 12). Ser un inconsciente, no caer en la cuenta, es un rasgo de temperamento que fácilmente resulta culpable (Sal 49). También la oración, especialmente de súplica y penitencia, aclara la conciencia del hombre.