Para entender correctamente el lenguaje de la venganza, hay que tener en cuenta dos cosas: a) muchas veces, más que venganza, habría que llamarlo "justicia vindicativa", la cual, antes de hacerse institucional y formalizada la magistratura, se practicaba a nivel de clan, familia o personal; así el "vengador de la sangre" ejecuta un acto de justicia legalmente determinado Nm 35,9-34; el "Dios de las venganzas" es el Dios justiciero (Sal 94,1), ejerce la justicia vindicativa castigando y reivindicando. b) El orante no se toma la venganza por su mano, no se hace justicia, sino que pide justicia a Dios juez, según la ley o la costumbre; p. ej. según la ley del talión. Por lo demás, se expresan con frecuencia sentimientos de venganza con violencia, p. ej. Simeón y Leví en Siquén Gn 34 (maldecida en Gn 49,5-7, aprobada en Jdt 9,2-4). Se menciona el gozo de la venganza Sal 58,11. David moribundo encarga a Salomón que lo vengue 1Re 2,2-9.1Mac 9,37-42 narra una venganza brutal.